Amparo Aguilera [email protected]
Arturo Crosby, empresario de origen español y miembro de la Organización Mundial del Turismo (OMT), aún no ve claro la puntería turística del país. Según su perspectiva en el turismo de sol y playa y el turismo de aventura no es apropiado para el país ni para el istmo, ya que la gran mayoría del beneficio económico se produce externamente, generando de paso impactos sociales y ambientales más costosos que los beneficios que produce.
“Lo más apropiado es apostar por un desarrollo turístico que ayude a desarrollar sus áreas rurales y naturales, que son el 95 por ciento en todo el país.
Si uno hace una radiografía turística en Nicaragua, uno se da cuenta que el turismo se concentra en Managua, salvo la pequeñita excepción de Montelimar. El resto es una oferta muy cultural que no responde a un estándar de calidad del turista internacional y regional”, expone.
A su criterio, es el turismo en áreas rurales y naturales, lo que conceptualmente se llama turismo sostenible, lo que puede incrementar considerablemente la entrada turística en el país.
“Y esto se puede lograr con una sensibilización a nivel político, empresarial, capacitando simultáneamente al sector primario de la población (que se dedica a la ganadería, agricultura…) para transformarla al sector turismo, ésta es la mejor inversión”, aclara.
Crosby agrega que de reestructurarse la oferta turística hay al menos tres mercados potenciales: el regional, porque hay a menor cercanía menos costos; y los mercados más maduros, es decir que tienen costumbre de viajar: como el mercado europeo y el estadounidense, ya que ellos buscan tranquilidad, naturaleza y descubrimiento del entorno.