- El 68 por ciento de la niñez y adolescentes de Somoto trabajan en actividades económicas, la mayoría peligrosas para su desarrollo físico. Y muchos de los que estudian primaria, nunca llegan a secundaria, revela un inquietante estudio
Martha Marina GonzálezCORRESPONSAL/ [email protected]
Harold Ferrera Salgado, de 13 años, es el mejor estudiante de primaria del departamento de Madriz, pero es uno de los tantos niños pobres de Somoto que trabaja en labores peligrosas, como acarrear leña del campo y arrear ganado.
Vive en extrema pobreza, su casa es de adobe y está ubicada en la comunidad La Carbonera, en Somoto. A veces se va sin desayunar a la escuela, porque no tiene qué comer y, por la tarde, regresa a trabajar en el campo para ayudar un poco a su padre.
“La esencia no viene en barriles y aunque a uno lo vean pobre, uno puede sobresalir. Soy pobre, pero inteligente, lástima que no sé si voy a continuar estudiando, porque mis padres son muy pobres y no tienen dinero. Lo más seguro es que seguiré trabajando al campo, si no encuentro ayuda”, dice Harold con tristeza.
En tanto, para Alba Luz Báez Rivera, otra niña de la comunidad El Volcán, el trabajo es visto como un obstáculo para la educación. “Yo pienso que el trabajo me puede perjudicar en la escuela, porque a veces me agarra la tarde”, explica.
Un estudio realizado por el Instituto de Promoción Humana (Inprhu) de Somoto, denominado “Niñ@s del campo: Sueños y realidades”, el cual tomó como muestra la condición de 451 niños, indica que el 86 por ciento de éstos estudia la educación primaria y solamente el 14 por ciento llega a las aulas de secundaria, porque el 68 por ciento trabajan en actividades peligrosas para su desarrollo, físico y síquico.
LA SECUNDARIA: UN SUEÑO
Los que egresan de sexto grado no pueden acceder a la educación secundaria debido a las largas distancias desde las comunidades hasta la cabecera municipal, lo que además implica pago de transporte y alimentación diaria.
Según Fidelia García, promotora del Inprhu, la situación económica de las familias no permite que los padres puedan comprarles a sus hijos uniformes, zapatos y útiles escolares, lo que ocasiona deserción escolar.
Los especialistas señalan que se considera trabajo doméstico o reproductivo: acarrear agua, leña, cocinar, barrer, lavar, planchar así como otras actividades que se realizan en el hogar.
En relación al trabajo agrícola y la frecuencia de las actividades, a los niños, niñas y adolescentes les toca socolar, sembrar, pajarear, limpiar, fumigar, tapiscar, aporrear, cortar café, cuidar ganado, desyerbar, quemar y abonar.
En el diagnóstico, el principal aspecto indagado es la actividad laboral que realizan los niños y las niñas. “Las actividades agrícolas son realizadas por niños, mientras que las niñas su aporte económico es sustancial en la vida de sus familias”, afirmó Fausto Colindres Rodríguez, coordinador del proyecto.
AYUDAN A SUS PADRES
El diagnóstico fue hecho en las comunidades Los Mangos, El Coyolito, Cuyás, El Porcal, El Volcán, El Espino, La Playa y Zapotillo en el municipio de San Lucas y en las zonas rurales de Somoto: Unile, Mancico, Santa Rosa y Aguas Calientes.
De acuerdo a la muestra consultada el 51 por ciento de los niños trabaja con su familia, el 25 por ciento lo hacen en su comunidad y el 24 por ciento en otras comunidades y en ocasiones fuera del municipio.
Los niños entre los 7 y 10 años combinan sus labores domésticas con las agrícolas y, de acuerdo al estudio, el 90 por ciento tienen un carácter temporal.
Una de las conclusiones del estudio es que es necesario implementar políticas encaminadas a reducir los altos índices de pobreza, analfabetismo y exclusión social en la que se encuentran las comunidades rurales.
CONSECUENCIAS
De acuerdo al estudio del Inprhu, las principales consecuencias físicas del trabajo doméstico infantil, se originan en las largas jornadas laborales, la realización de tareas no acordes a su edad y los accidentes violentos mientras manipulan herramientas filosas como cuchillos, machetes, hachas y manejan utensilios de cocina a altas temperaturas.