Los leoneses tienen una fuerte devoción a la Virgen de la Merced, patrona de la ciudad. (LA PRENSA/J.L> González)

Leoneses honraron a Nuestra Señora de la Merced

Es una celebración cargada de solemnidad. La imagen de la Virgen salió a las once de la mañana de su templo, el cual lleva su mismo nombre, recorriendo 33 cuadras de la ciudad de León Mercedes PeraltaCORRESPONSAL/[email protected] Con una procesión solemne, la cual recorrió treinta y tres cuadras de la ciudad de León, la mañana […]

  • Es una celebración cargada de solemnidad. La imagen de la Virgen salió a las once de la mañana de su templo, el cual lleva su mismo nombre, recorriendo 33 cuadras de la ciudad de León

Mercedes PeraltaCORRESPONSAL/[email protected]

Con una procesión solemne, la cual recorrió treinta y tres cuadras de la ciudad de León, la mañana de ayer, el pueblo católico honró y celebró a su patrona, Nuestra Señora de la Merced.

La imagen salió en hombros de los miembros de la hermandad, aproximadamente a las once de la mañana, entre repique de campanas y estallido de pólvora. Bajo el sol, miles de personas acompañaron a la sacra imagen, entonando cantos y rezos, dentro de una actividad que se ha enraizado en la costumbre de los leoneses.

En la víspera, el martes en la noche, hubo un desborde de devoción y religiosidad en el toque de oración. A las diez de la noche, la venerada imagen fue llevada a la puerta sur para recibir la serenata que le ofrecen en su honor los mariachis. Grupos parroquiales y pastorales también participaron del culto religioso.

Las celebraciones litúrgicas en su honor comenzaron el primer día de este mes, consagrado a la purificación de las familias y los hogares, según dijo monseñor Benito Pentzke Torres, rector del santuario.

Los pensamientos, los sacrificios, los sufrimientos y las esperanzas de las familias, son puestos cada día a los pies de la “Señora”, a la espera de su respuesta.

UN MES DE DEVOCIÓN

Cada día de septiembre, sus devotos se congregan a las cinco de la mañana para iniciar el día bajo la bendición de Dios. Una hora después, una réplica de la imagen de la Virgen de la Merced es trasladada en procesión a una parroquia de la ciudad y devuelta al atardecer, después de recibir múltiples loores.

En la mayoría de los hogares, es celebrada la Novena, como se hace con La Purísima.

Profesionales, estudiantes, mujeres, hombres, niños, obreros y todos los sectores, han tenido el privilegio de recibir un día del mes, el ofrecimiento de la misa. Al gremio de periodistas, le fue dedicado el 16 de septiembre.

La celebración continuará el resto del mes, destacándose el programa especial del 29 de septiembre, “octava de la fiesta patronal”, con repique de campanas y pólvora al mediodía, misa de acción de gracias de parte de la mayordomía, las “madrinas” y la hermandad.

DEVOCIÓN ES ANTIGUA

La existencia del templo de La Merced en el asentamiento original de León, o León Viejo, es una muestra que la devoción a la Virgen de la Merced, en Nicaragua, data desde 1528, con la primera ciudad construida por los españoles.

Después de la destrucción de aquella ciudad en 1610, fue erigida en 1752 una iglesia de tres naves de adobe y techo de paja. En el siglo 18 se levantó el actual templo de estilo barroco.

En abril de 1921, los frailes dominicos se hicieron cargo de rectorar el templo y emprender una obra de restauración de algunas áreas del mismo. Hasta 1995, los frailes seguidores de Santo Domingo de Guzmán, se encargaron del culto a la Virgen de la Merced.

PROFUNDA GRATITUD

Los milagros que los fieles devotos atribuyen por intercesión de la Virgen de la Merced, son incontables. Desde sanación de enfermedades incurables y liberación del consumo de drogas y alcohol, hasta el retorno a la patria.

Victoria Herrera, de 35 años, comerciante del Mercado La Estación, da fe de la ayuda que recibió de la Virgen para regresar a León, después de ocho años de ausencia, retorno que consideraba imposible por diversas razones.

Ahora, su esperanza está puesta en la cura de su papá, quien sufre de artritis. La fe y la emoción de esta mujer la hace llora al dar su testimonio.

Pero en León, no sólo van a la procesión quienes han recibido milagros, sino todo aquel que recibió de su familia una enseñanza que cultivó su fe.

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