- Un disparo en el corazón le quitó la vida cuando intentó evitar que se robaran un televisor del taller de autolavado donde laboraba
- Un compañero de trabajo gritaba en la calle pidiendo ayuda para
trasladarlo a un hospital,
pero a los pocos minutos falleció
Luis Alemán [email protected]
Frustrar un robo le costó la vida a Douglas José Parrales, de 31 años, quien se desempeñaba como lavador de autos en el autolavado Petrie, ubicado contiguo al monumento del barrio Memorial Sandino, sobre la pista suburbana.
Los hechos ocurrieron el pasado domingo 21 de septiembre, a las 08:30 p.m., cuando Parrales se encontraba en compañía de Guillermo Ezequiel Bolaños Alvarado, de 22 años, quien le ayudaba en el trabajo.
Ambos estaban viendo televisión e ingiriendo alimentos cuando fueron sorprendidos por cinco delincuentes que sin decir palabra alguna, penetraron a la caseta donde se encontraban.
Asustados por la presencia de los desconocidos, Parrales y Bolaños se incorporaron violentamente. Bolaños Alvarado fue derribado por un golpe que le dio en el cuello uno de los delincuentes.
Otro de los sujetos, el que parecía ser el líder, ordenó a uno de sus compinches tomara un televisor que estaba en una mesita. “Agarrá el payaso”, ordenó el hombre, —(payaso es el término que utilizan los delincuentes para nombrar al televisor)—.
Uno de los hombres se adelantó para tomar el aparato, instante en que Parrales gritaba que “aquí nadie va a agarrar nada”, haciendo un amago para impedir que el sujeto se llevara el televisor.
Eso fue suficiente. El líder de los delincuentes sacó un revólver calibre 22 y descargó dos disparos contra Parrales y Bolaños, pero ninguno hizo blanco.
El desconcierto del momento fue aprovechado por Parrales para correr e intentar llegar hasta una caseta, al parecer con intención de sacar un machete que estaba en el lugar, pero un tercer disparo impactó en el pecho del hombre, atravesándole el corazón.
La tarde de ayer, el cuerpo sin vida de Parrales, era velado en su casa de habitación en el barrio San Judas, de la Escuela Belén, una cuadra al lago y una abajo.
UNA TESTIGO
Una señora que en ese momento pasaba por el lugar acompañada de su hijo menor, logró observar a los cinco delincuentes que corrían con rumbos diferentes, mientras en la acera pudo ver cómo un muchacho gritaba pidiendo ayuda.
“Me llamó la atención al ver que el muchacho corría de un lado a otro como loco, a la par que se agachaba y sacudía el cuerpo de su amigo gritando que le ayudaran”, relató Judith Ortiz Mayorga.
Ortiz Mayorga narró que al ver la desesperación del muchacho, optó por acercarse y ayudarlo, ambos intentaron subir el cuerpo de Parrales a un vehículo, pero éste ya había fallecido.
HUYEN DEL LUGAR
Los cinco delincuentes al ver frustrado su intento de robo, huyeron del lugar dejando en el suelo el cuerpo de Douglas José Parrales, que se desangró rápidamente.