Responsabilidad

Mario A. Espinoza H. El abuso sexual cometido contra menores de edad es reprochable e injustificable desde cualquier punto de vista. Es algo que simplemente no podemos aceptar. Sin embargo, resulta común que al buscar al culpable de estos abusos, nuestras manos extiendan su dedo índice señalando siempre al violador, al dueño del motel, al […]

Mario A. Espinoza H.

El abuso sexual cometido contra menores de edad es reprochable e injustificable desde cualquier punto de vista. Es algo que simplemente no podemos aceptar. Sin embargo, resulta común que al buscar al culpable de estos abusos, nuestras manos extiendan su dedo índice señalando siempre al violador, al dueño del motel, al chofer, al proxeneta, etc., y nos olvidamos extender también nuestro dedo gordo (sí, el mismo que usamos para pedir “ride”), para que apunte hacia nosotros.

Y es que todos (padres de familia, hermanos, tíos, primos, amigos, vecinos, etc.) tenemos nuestra cuota de responsabilidad en la sociedad. Todos somos responsables en alguna medida, de lo que sucede en nuestra casa, en nuestro barrio, en nuestra ciudad e incluso en nuestro país. Es nuestra responsabilidad como padres, averiguar dónde consiguieron nuestros hijos el dinero para comprar un celular nuevo, (sobre todo si la familia, con costo se las arregla para comer dos tiempos al día), es responsabilidad de los padres conocer en qué invierten el tiempo sus hijos cuando están fuera de casa, porque recordemos que son menores de edad y por tanto requieren de una constante supervisión por parte de sus responsables.

Es inaceptable que un adulto abuse sexualmente de un(a) menor, pero es también inaceptable y vergonzoso que un padre de familia permita que su hijo, menor de edad, llegue a casa con ropa nueva, zapatos nuevos y dinero en los bolsillos, sin preocuparse por saber cómo hizo (o qué hizo) para obtenerlo. Los padres que no ejercen a cabalidad su responsabilidad terminan siendo cómplices del delito, y resulta indignante verlos comparecer en televisión pidiendo “justicia”, cuando fueron ellos quienes propiciaron el abuso, al facilitarle el trabajo a estos aberrados sexuales.

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