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La isla Rama Cay es un lugar paradisíaco, ubicada al sur-este de la ciudad de Bluefields, a sólo treinta minutos en panga (servicio que no existe) con, aproximadamente, un kilómetro cuadrado de extensión y habitada por unos 889 pobladores de la etnia rama. Se resiste a morir por la indolencia y el olvido de las autoridades gubernamentales regionales y nacionales.
Pese a la belleza que ofrece a sus visitantes, este lugar, el cual puede ser utilizado como una vía turística, por la cercanía con la ciudad de Bluefields, lucha contra la pobreza y el completo abandono institucional. Sus habitantes carecen de servicios de salud, educación, electricidad y otros servicios básicos.
El líder religioso y reverendo de la iglesia morava, Cleveland McRae, externó la gran preocupación del poblado: “Tenemos problemas económicos, hay personas que pasan el día con un tiempo de comida, nada más”. Y observando la pobreza de sus viviendas, con niños descalzos y desnudos, se puede palpar la secuela de miseria que deja la pobreza.
Viven de la pesca, cuya venta se les dificulta porque la tienen que sacar en pequeños botes hasta la ciudad de Bluefields; y la producción de autoconsumo no les satisface el 100 por ciento de sus necesidades, las cuales son muchas. Ni siquiera están a la mano de Dios, porque quizás estuvieran en mejores condiciones, apuntó uno de nuestros acompañantes.
Fotos y Texto: Germán Miranda