- Por casi 72 horas un joven estuvo retenido en un lugar no determinado, atado de pies y manos. Lo liberaron la madrugada de ayer
Carlos Martínez Morán [email protected]
De repente el mundo se le apagó y al despertar se descubrió sentado en un taburete desvencijado, amarrado de pies y mano en un cuartucho de piso de tierra de una casa abandonada.
Así inició el calvario del joven lotero Julio César Velásquez Orozco que fue asaltado por dos elementos desconocidos y luego retenido durante más de dos días en un lugar inhóspito que no pudo precisar.
De aspecto sencillo, el joven de 16 años, ayuda económicamente a su familia vendiendo lotería en las calles de Managua y nunca imaginó que esa labor de repente lo trasladaría a una difícil encrucijada.
Relató que el incidente se produjo la tarde del martes pasado mientras realizaba su trabajo en las cercanía de Plaza España. Los secuestradores, que viajaban en un carro de color gris, se detuvieron junto a él y le dijeron que les vendiera varia lotería instantánea.
“Uno de ellos se bajo y me preguntó que si tenía vuelto para un billete de quinientos córdobas. Yo le dije que si. Cuando me iba a sacar los riales me dio un golpe en la nuca y después no supe nada”, dijo la víctima mientras pasaba su mano izquierda por el lugar afectado.
Explicó que al recobrar la conciencia, se encontraba amarrado y uno de los sujeto lo empezó a interrogar, colocándole varias veces una pistola en la cabeza. “Me preguntó donde vivía, que si mi familia tenía dinero y otras cosas que no recuerdo. Yo le dije llorando que era pobre que me dejaran ir, que mi familia no tenía riales para pagar rescate”.
Señaló que no les pudo ver la cara porque uno de los secuestradores cubría su rostro con una capucha y el otro usaba una cinta negra sobre sus ojos y peluca en su cabeza.
FUMABAN MARIHUANA
El joven lotero relató que algunas veces sus secuestradores llegaban a verlo y a fumar marihuana. “Me lanzaban el humo en la cara. También me obligaron hacer una llamada telefónica para que le dijera a mi familia que no se preocuparan que estaba bien y que no informaran nada a la Policía”, relató.
Agregó que durante el tiempo que estuvo en el cautiverio los secuestradores lo alimentaron sólo con pan y café. Suplicó a Dios salir con vida de ese mal momento y parece que los ruegos fueron escuchados, pues la madrugada del viernes, los delincuentes lo sacaron del cuartucho y después de viajar durante más de dos horas en vehículo, con los ojos vendados, lo dejaron abandonado en la carretera que conduce a El Crucero.
DENUNCIA EN LA POLICÍA
Familiares de la víctima denunciaron el hecho el jueves pasado en la Policía del Distrito Cuatro de Managua. El caso fue tipificado como desaparición de persona y no como secuestro.