- Pago secreto de US$ 140 millones a su presidente escandalizó al mundo de las finanzas
Alejandro FernándezEFE
NUEVA YORK.- Para muchos en Wall Street, Richard Grasso, ha sido el mejor presidente que ha tenido la bolsa de Nueva York en su historia, y su renuncia es un golpe moral muy duro para el mayor mercado de valores del mundo.
Pero aunque nadie duda de la capacidad de Grasso y del coraje y liderazgo demostrado en situaciones como los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001, muy pocos pueden justificar el enorme pago de 139.5 millones de dólares que recibió y que fue el motivo de su renuncia, puesta la noche del miércoles.
Grasso presentó su renuncia tras oírse las crecientes voces que pedían su dimisión.
Grasso se encontraba desde hace semanas en medio de una creciente polémica luego de que se dieran a conocer sus compensaciones, entre sueldo, pensiones y premios, por sus años de trabajo en la bolsa, de la que es presidente desde 1995.
La semana pasada, Grasso decidió no aceptar otros 48 millones de dólares de beneficios a los que tenía derecho de acuerdo al contrato que firmó en 1999 con el directorio del NYSE.
La mayor parte del directorio del NYSE ni siquiera tenía conocimiento de estos 48 millones de dólares.
Otro hecho que inflamó la animosidad contra Grasso fue que los 139.5 millones de dólares fueron pagados de una sola vez, y no a lo largo de los años, como sería lógico.
Pero sin duda lo que más molestó a muchos fue el hecho de que las compensaciones de Grasso permanecieran secretas durante años.
PUERTA ABIERTA A LOS CAMBIOS
La renuncia de Richard Grasso a la presidencia del NYSE no sólo crea un vacío de liderazgo en la mayor bolsa del mundo, sino que también deja abiertas las puertas para mayores y más radicales cambios al interior del mercado.
Entre ellos podría estar el reemplazo del consejo de administración del New York Stock Exchange (NYSE), la separación de las atribuciones del cargo que ostentaba Grasso y cambios importantes en la forma en que se llevan a cabo los negocios en el mercado y su preponderancia sobre las demás bolsas de EE.UU.
Muchos de los 27 directores del NYSE ocupan altos cargos en empresas que negocian sus acciones en la bolsa y que son las mismas que deben ser fiscalizadas por el mercado, lo que levanta las dudas de políticos y entes reguladores, que quisieran ver más independencia para llevar a cabo las labores de regulación.
DOBLE FUNCIÓN
El NYSE es básicamente una institución “mixta”: por una parte es un negocio, una empresa que entrega el servicio de plataforma de compra y venta de acciones y que tiene como objetivo aumentar sus ingresos; y por otra es un ente fiscalizador de las empresas que negocian sus acciones en ella.