Edgard Rodríguez C. [email protected]
Siempre que se habla de equipos perdedores en las Grandes Ligas, todos volvemos hacia Boston y Chicago. Y tiene sentido. Los Medias Rojas no ganan una Serie Mundial desde 1918. Los Cachorros desde 1908. Y no sólo eso, ni siquiera han llegado a una desde 1945.
¿Y los Filis? Bueno, fueron fundados en 1880 como Worcester Legs Ruby. Tres años después, se volvieron los Filis. Sin embargo, fue hasta 1980 que ganaron un clásico de octubre. ¿No deberían estar en esa trágica lista? Claro, aún cuando han ganado banderines en ciertas épocas.
La primera gran temporada de los Filis fue en 1915, cuando cerraron con 90-62. Luego volvieron al primer puesto en 1950, cuando Robin Roberts era el chavalo de la película. Y su mejor fase, se dio entre 1976, 1977 y 1978, cuando se impusieron en el sector Este de la Liga Nacional.
No obstante, el gran salto lo registraron hasta en 1980, al avanzar a la Serie Mundial y derrotar a los Royals con un club que incluía figuras del nivel de Mike Schmidt, Pete Rose, Greg Luzinski, Steve Carlton, Dick Ruthven y Tug McGraw, con Dallas Green al frente de las acciones.
Regresaron a un clásico en 1983, sólo para ser humillados por Baltimore, quien los despachó rápido en un desabrido clásico. Después se les vio en 1993, cuando Curt Schilling y Tommy Green, junto a John Kruk y Darren Daulton eran los tigres, pero Toronto los aniquiló.
Desde entonces, nunca habían sido depositarios de tantas esperanzas como ahora, cuando tras la incorporación de Jim Thome y Kevin Millwood, agregaron un aporreador calificado a su line up y un lanzador con liderazgo a su staff, respectivamente. Y están en pie de guerra.
Esas dos figuras, agregadas a talentos como nuestro Vicente Padilla, Brett Myers, Randy Wolf, Jimmy Rollins, Bobby Abreu, Mike Lieberthal y Marlon Byrd, han hecho de los Filis, un equipo que ya debería estar clasificado, pero en lugar de eso, aún batalla contra los Marlins.
Estos Filis deben superar a los Marlins. Son mejor equipo y la impresión que todos tenemos, es que aún no hemos visto lo mejor de ellos.