María Inés Barrios Zeró[email protected]
Roman, Times, serif»>Opinión económica
La industria pesquera nacional ante el Cafta
María Inés Barrios Zerón
[email protected]
A través de la Iniciativa de la Cuenca del Caribe (CBI siglas en inglés), nuestra industria pesquera ha estado exonerada del pago de impuesto de introducción de sus productos a Estados Unidos.
En el marco de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio Centroamérica-Estados Unidos (Cafta siglas en inglés), nuestro país plantea como objetivo principal poder lograr un acceso inmediato para los productos pesqueros al mercado norteamericano, por lo que se espera poder llegar a un acuerdo en este sentido con los Estados Unidos, ya que estos productos no son sensibles para ellos, además que por efectos de la CBI ya tenemos concesión otorgada para los mismos. La diferencia entre la concesión otorgada por la CBI y lo que se acuerde al final en el Cafta, es que la primera es temporal (vence en el año 2008) y el segundo, al ser firmado, automáticamente se convierte en ley.
La futura firma del Cafta podría representar una alternativa para que la banca se internacionalice y para que la industria pesquera acceda a una banca de inversión más grande que le permita obtener financiamientos para la diversificación de productos pesqueros no tradicionales, que por los altos costos de inversión no han sido explotados.
La industria pesquera nacional se ha concentrado principalmente en la explotación de la langosta y el camarón, preservando casi intactas especies con valor comercial. Es por ello que resulta importante tomar en cuenta que en la apertura comercial que venimos experimentando, nuestro potencial pesquero debe ser aprovechado por su capacidad de crecimiento económico y porque en términos de conservación de los recursos no se ha tenido que recurrir a la sobreexplotación de los mismos (con excepción del caso de la langosta en el Atlántico).
Por hacer mención de nuestro potencial pesquero, la plataforma marítima del Atlántico con 551 km de extensión, es la más rica de Centroamérica en fauna marina; el país posee aproximadamente 10,338 km de aguas continentales y 7,365 km de agua dulce proveniente de ríos. Esta abundancia de agua y del clima con que contamos, convierten al país en el más ideal en la región centroamericana para el cultivo de tilapia y pez carpa.
Pero también resulta interesante conocer acerca de la producción, exportación y mercados de destino de nuestros productos pesqueros. En el año 2002 los volúmenes registrados de la actividad pesquera y acuícola totalizaron 34.0 millones de libras, con un incremento del 4 por ciento con relación al año 2001, el cual fue equivalente a 1.4 millones de libras. Estos volúmenes estuvieron muy concentrados en unas pocas especies tales como: langosta, camarón y escama. En las exportaciones pesqueras y acuícolas los volúmenes registrados en el año 2002 totalizaron 21.8 millones de libras con un aumento del 2 por ciento con relación al año 2001. Los valores registrados de las mismas fueron de 94.3 millones de dólares, con un aumento del 4% con relación al 2001, siendo equivalente a 3.9 millones de dólares. Los principales mercados de destino de los productos pesqueros nicaragüenses en el año 2002 por el orden, en valor de exportaciones fueron: Estados Unidos 86.85%, Francia 7.45%, España 1.82%, Japón 1.38% e Inglaterra con el 0.53%.
Por otra parte, para el año 2002 los valores registrados de las importaciones pesqueras del país, en cifras preliminares, fueron de 6.4 millones de dólares; cuyos países de origen fueron: Estados Unidos, Costa Rica, Chile, Panamá y Ecuador, entre otros. La mayoría de productos pesqueros que entraron no son tradicionales de la producción local, tales como: salmón, sardinas, harina, polvo y “pellets” de pescado y conservas.
El arancel actual en Nicaragua para la importación, mejor conocido como DAI (Derecho Arancelario a la Importación), en lo referente a los productos pesqueros oscila desde 0 hasta 15% en dependencia del producto. Pero al hablar de Cafta no se debe dejar de mencionar al consumidor nacional, debido a que al implementarse este tratado, se tendrá mayor variedad de productos y a precios más baratos.
Finalmente, es importante tomar en consideración que el Cafta representa una oportunidad pero también un desafío para nuestros productores. La oportunidad de que esta industria se diversifique con productos con valor agregado a través del acceso a la inversión, que esta apertura permita que la transferencia tecnológica que pueda darse promueva la innovación en los sistemas de producción de la industria, que se generen nuevos puestos de trabajo y el desafío de cumplir con normativas para mejorar la calidad de los productos, de cumplir con el control y seguimiento de programas de conservación de los recursos naturales, como es el caso del uso de exclusores de tortugas (Turtle Excluding Device-TED) en la extracción del camarón del Caribe. En fin, con los beneficios también vienen las obligaciones y es importante no perder esa perspectiva.
La autora es Consultora de Proyecto de Fortalecimiento de la Gestión del Comercio Exterior.