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El proceso de apertura comercial externa de Nicaragua, particularmente el próximo Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, conocido como Cafta, traerá múltiples beneficios para la economía nacional, concretamente, acceder a la gran masa de latinoamericanos que viven en Estados Unidos, que según estadísticas son alrededor de 41 millones de latinos en EE.UU.; los cuales generan un ingreso global de quinientos mil millones de dólares, un ingreso per cápita de US$14,000 aproximadamente, lo cual se convierte en una gran oportunidad que Nicaragua podría aprovechar para exportar el frijol, por el considerable poder de compra que tienen dichos consumidores. Asimismo, la creciente demanda de ese producto en algunos países de la región principalmente Costa Rica, Honduras y El Salvador aseguran un mercado dinámico para este cultivo nacional.
El frijol se produce principalmente en la zona norte del país, y las variedades que se producen son los rojos, los negros y los blancos (en menor cantidad); pero son los primeros los que por razones mayormente culturales se consumen a nivel nacional y los que actualmente se están exportando a los mercados de Costa Rica y Estados Unidos principalmente, por ser éstos los lugares en donde se concentran la mayor población nicaragüense en el extranjero.
Según datos del Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For), en el último ciclo agrícola 2001-2002 Nicaragua produjo 3,000 mil quintales de frijoles, en un área de 300 mil manzanas con un rendimiento del 10 por ciento por quintal/manzana.
A nivel de las exportaciones, según los cálculos de la CCI basados en datos estadísticos del Comtrade de Estados Unidos, Nicaragua exportó un total de 44,034 toneladas a un valor de Unidad (US$ /Unidad) equivalente a 3,231; que abarca tanto a los frijoles rojos como a los negros. Estas exportaciones principalmente se dirigen a Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Panamá en el caso del frijol rojo, y en el caso del frijol negro serían los mismos cuatro países mencionados al inicio, más México y República Dominicana con los cuales tenemos acuerdos preferenciales debido a los tratados comerciales vigentes con dichas repúblicas y el resto al mundo.
Según datos estadísticos de Comtrade las exportaciones de Nicaragua representan el 22% de las exportaciones mundiales de este producto y, lo que coloca a nuestro país en el segundo lugar de los países que exportan dicha leguminosa al mundo.
Cabe destacar que nuestro tercer destino de exportaciones son los Estados Unidos sin haber firmado aún el TLC. Si bien es cierto, en la actualidad las exportaciones de frijol entran libres de impuestos a Estados Unidos, por beneficios otorgados por la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, contar con el TLC brindará mayor certeza de estas condiciones a nuestras exportaciones y por ende mayor capacidad de crecimiento.
Por otro lado, es importante mencionar que no se espera que la apertura comercial con EUA signifique un incremento de las importaciones de frijol, de hecho las importaciones que realizamos de otros países son mínimas y provienen principalmente de El Salvador, Costa Rica y en pequeñas proporciones de Canadá.
Los productores nicaragüenses son claramente competitivos en el mercado internacional y el saldo de importaciones contra exportaciones de este producto es definitivamente a favor de nuestro país.
El arancel actual en Nicaragua en lo que se refiere al Derecho Arancelario a la Importación, comúnmente conocido como DAI, es de 30% (de acuerdo a la última Resolución de COMIECO del 20 de mayo del 2003); tanto para los frijoles negros como rojos y del 10% para los blancos. Para el caso de México y República Dominicana el DAI es 8.8 y 10 en frijoles rojos respectivamente, y de 10 en frijoles negros respectivamente.
Dentro del marco del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Centroamérica, mejor conocido como Cafta, el frijol es uno de los productos considerado como “sensible” por su gran importancia en la economía nacional y por tal razón el tema agrícola se está tratando con mucha cautela, manteniendo una coordinación con los productores.
Las cuotas de acceso mínimo a las que podrían tener acceso los productores de frijol dentro del Cafta, están siendo analizadas y determinadas conjuntamente con el sector productivo y la propuesta planteada a EE.UU. es de ubicar este producto en la canasta de desgravación más larga posible, para así poder reconvertir el sistema de producción que actualmente tenemos, mejorar nuestra productividad para así poder ser más competitivos en el mercado internacional utilizando nuevas tecnologías mediante el sistema de transferencia que nos permitan diversificar nuestra producción.
El escenario posible al finalizar la negociación sería el de la desgravación con cuotas de acceso, pero implementando mecanismos de salvaguardias que no defiendan de los subsidios agrícolas a la producción que Estados Unidos proporciona a sus productores.
Es de suma importancia también mencionar que dentro del marco del Cafta, existirán programas de cooperación destinados a la agricultura que incluyen: seminarios de capacitación, grupos de trabajo regionales donde principalmente se prioricen los productos que los gobiernos consideren tengan mayor potencial, como es el caso del frijol que últimamente ha tenido un gran auge en las exportaciones y se espera se siga incrementando por la demanda que el grano tiene. A la par se implementarán programas de inversión destinados a mejorar la tecnología en los productos manufacturados para así mejorar la actual infraestructura y crear nuevas y mejores oportunidades; así como establecer un plan de modernización de los laboratorios y equipos que miden los estándares de calidad de los productos.
El monto específico para todos estos programas está siendo determinado.
Al final de todo este proceso, los principales beneficiados serán: el exportador al tener acceso a nuevos mercados bajo condiciones más estables, el productor quien recibirá mejores precios por sus productos y un período y mecanismo de protección que le permita desarrollarse; y por supuesto el consumidor que tendrá acceso a mayor variedad de oferentes de productos y eso obviamente tendría un efecto positivo en el precio.
La autora es Consultora BID /Mific.