Julio Ignacio Cardoze
El Editorial de LA PRENSA del 15 de septiembre (Ya no hay patricios) es excelente, y nos debiera servir para reflexionar especialmente sobre la falta de escrúpulos y valores personales patrióticos de los políticos y hombres públicos actuales, incapaces de pensar más allá de su beneficio personal.
Ese Editorial debe recordarnos que para ejercer el poder debidamente, de parte de los gobernantes, hace falta autoridad moral, esa autoridad que se impone por sí misma, sin ejercerla por la fuerza, con su propia majestuosidad que emana de la persona que inspira respeto, que como bien dice el Editorial, era algo que existía antes, pero no ahora. Esa era la época de los contratos que se hacían y se sellaban con un apretón de manos, y donde la palabra empeñada valía más que cualquier otra cosa, porque tenía mayor valor intrínseco que cualquier bien material.
Ciertamente como dice ese Editorial, ya no hay patricios. La reflexión sería: ¿por qué?