- Artículos escolares, ropa de cama, granos básicos, bicicletas, motos, electrodomésticos, armas, medicinas, ropa, juegos de muebles, camas… No se trata de una megatienda, sino de la bodega de los Juzgados de Managua, donde se guardan las pruebas de más de 150,000 casos que se procesan bajo el Código de Instrucción Criminal
Ary Neil Pantoja [email protected]
“Desde una bisagra, hasta una casa”, decía el eslogan con que en los años 70 se anunciaba una reconocida ferretería capitalina. La frase se aplica literalmente a la bodega del Complejo Judicial Nejapa.
La bodega parece una megatienda por departamentos. Un segundo piso y un pequeño sótano completan el lugar de almacenaje de las “pruebas”. En la primera planta hay cuatro cuartos, incluyendo uno donde se encuentra la bóveda.
El primer cuarto a la derecha contiene varios televisores y dos computadoras. En el segundo, al frente, docenas de bicicletas de todos los tamaños, modelos y colores; además de una moto IFA. En este cuarto también se ubica la bóveda donde se almacenan las armas, municiones y prendas de oro, plata y demás; pero la preocupación principal del personal es una granada de fragmentación.
Todo el tercer compartimiento alberga los equipos de sonido y docenas de cajas con miles de discos compactos pertenecientes a un caso de delito de derechos de autor. Los equipos fueron decomisados a varias personas dedicadas a la reproducción ilegal y venta de discos compactos. Los equipos incluyen quemadores de CD, reproductores, parlantes, mezcladores de música (mixer), poderes (power) para elevar la potencia, todo nuevo y en buen estado.
Y si se le robaron el inodoro de su casa y nunca lo encontró, pase por el último cuarto del primer piso de la bodega, quién sabe, a lo mejor puede identificar el suyo, entre los aproximadamente 10 –con colores que van desde el clásico blanco, hasta el rojo vino y verde musgo– que se amontonan en un rincón a la izquierda de la puerta junto a piezas de vehículos, sillas metálicas en mal estado, un extinguidor, muebles y demás.
DROGAs, HERRAMIENTAS… Y MÁS
Una escalera de metal conduce al segundo piso que consta de tres habitaciones. La principal es un galerón con estantes similares a los de un supermercado, sólo que más grandes, donde se acumulan herramientas agrícolas, machetes, cuchillos, martillos, tubos, palas, televisores, abanicos en mal estado y cuanto artefacto alcance.
En un esquina se observan dos mantas con propaganda política, amarradas a dos trozos de madera. Y aunque Karina no quiso mostrar a qué partido político pertenecían, “son prueba en un caso de lesiones”, en la que una persona le dio a otra con las pequeñas tablas que tensan la manta. Más allá, artículos escolares varios y mochilas robadas a estudiantes que nunca fueron reclamadas por las víctimas.
Si uno quisiera saber donde queda el almacén más grande de drogas del país, seguramente el segundo piso de la bodega de los Juzgados competiría por el título. Kilos y kilos de cocaína, marihuana y crack se encuentran bajo resguardo en este lugar. Todo son parte de los miles de casos que aún están pendientes de resolverse con al antiguo Código de Instrucción Criminal (In.), porque al entrar en vigencia el nuevo Código de Procedimiento Penal (CPP), los jueces ya no son los responsables de los elementos de pruebas en los juicios.
¿Arroz, frijoles…? Las libras que quiera, porque aquí también los encuentra por quintales: son parte de un robo con intimidación a un camión que transportaba los granos.
Con la vigencia del CPP, los Juzgados capitalinos dividieron la responsabilidad y las judicaturas que se quedaron “limpiando” el In. recibieron 150,000 juicios, todos con algún elemento de prueba que necesariamente debe almacenarse.
Si alguien deseara poner una tienda de bicicletas, ‘la bodega’ sería el mejor proveedor. De todos los tamaños, colores y estilos las puede encontrar. Cada uno de estos vehículos, sin embargo, tiene su propia historia pues está vinculado a un delito que en la mayoría de los casos es el robo con intimidación. Los dueños, víctimas de los cacos, nunca se presentaron a reclamar el bien.
Los implementos agrícolas o de jardinería que busca, los encuentra por montón. Adornos para su casa, espejos, muebles, camas y sin faltar por supuesto los electrodomésticos, algunos de los cuales están ya en mal estado por el tiempo que llevan almacenados. En la bodega se guardan artículos vinculados a juicios que datan de 1995 hasta la fecha, según el último inventario realizado por la responsable de la misma, Karina Baltodano.
PEQUEÑO ARSENAL
‘La bodega’ tiene su sección de joyería. Oro, plata y otro tipo de prendas no tan valiosas son clasificadas por caso y enviados a ‘la bóveda’, donde son guardadas junto a las armas de fuego. ¿Armas de fuego? Sí. Las hay largas y cortas; de guerra y de cacería. Pistolas nueve milímetros, AK-47, escopetas 12 y de mazorca, empacadas para evitar el deterioro.
La bóveda está en un cuarto del primer piso. Con una puerta de seguridad similar a la de los bancos, la bóveda a su vez está dividida en ocho pequeñas habitaciones con puertas azules, rotuladas con el Juzgado de Distrito del Crimen respectivo. De tal manera que todas las armas, joyas y demás objetos valiosos están divididos conforme al Juzgado que lleva la causa a la que pertenecen.
Aquí también se almacenan armas “hechizas”. Tubos lanzamorteros y otras armas de fabricación casera decomisadas en pleitos entre pandillas juveniles e, incluso, reyertas entre familias.
Generalmente algunas de las armas cortas (pistolas) están vinculadas a los delitos de narcotráfico y otros ilícitos como amenazas de muerte, lesiones, exposición de personas al peligro, asaltos, entre otros.
Las calibre largo y de guerra han sido utilizadas en robos a bancos, empresas y camiones repartidores de productos varios; asesinatos, tráfico de armas y, en algunas ocasiones, también al narcotráfico. Algunas de las AK se observan en buen estado y una, envuelta en plástico, se ve casi nueva y corresponde a un AK plegable.
El administrador del Complejo Judicial Nejapa, Valentín García, calcula que en ‘la bóveda’, hay unas 50 armas calibre largo, entre armas de guerra (AK-47) y de cacería, incluyendo las escopetas. Las armas cortas las calcula en unas 30; aunque aclaró que ambas cifras no son definitivas.
Por su naturaleza, dijo García, las AK y demás armas de guerra deberían ser entregadas al Ejército de Nicaragua y las armas cortas a la Policía Nacional. “Solo haría falta establecer el mecanismo o procedimiento para esa entrega, pero eso le corresponde a las máximas autoridades judiciales”, explicó.
UNA FARMACIA
En la bodega también hay una “sección de farmacia”. Medicamentos de todo tipo decomisados en casos de trasiego y tráfico ilegal. Varias cajas de medicinas se acumulan en uno de los cuartos y son parte de varios juicios, entre ellos el que se llevó en contra de la ex directora del Centro de Insumos para la Salud (CIPS), Rosario Meza, en el Juzgado Primero de Distrito del Crimen de Managua.
Meza fue absuelta en aquel momento por la juez suplente Alia Dominga Ampié, quien fue suspendida del cargo temporalmente por la Comisión de Régimen Disciplinario de la Corte Suprema. Ampié fue reintegrada, luego de comprobarse que su actuación en el caso no fue anómala, como lo denuncio en su momento el procurador especial de la salud Mauricio Lacayo. El caso aún se encuentra en apelación.
Según García, el medicamento debería ser donado al Ministerio de Salud (Minsa), pero hace falta determinar el estado en que se encuentra y si aún no se ha vencido. En caso que esté vencido, las muchas cajas de medicina correrán la misma suerte que las drogas: el fuego.
A QUEMAR DROGAS
Las drogas deben ser quemadas, conforme circular del Poder Judicial a todos los jueces de Distrito que tienen bajo su jurisdicción grandes cantidades de estupefacientes. A la fecha, sólo algunos jueces han concluido la destrucción de estupefacientes bajo su custodia.
Pega, marihuana, cocaína y crack deben desaparecer y para ello cada juez debe establecer un programa de destrucción de los estupefacientes bajo su custodia.
LA MANO
Entre televisores y computadoras se encuentra “la mano”, adquisición “más apreciada”, según dicen quienes trabajan en la bodega. “La mano”, que mantienen en conserva en un vaso de vidrio, en realidad no es una mano completa, sino la mitad con cuatro dedos, cercenada en una riña entre dos personas en la que llevó la peor parte José Concepción Solís, quien recibió un machetazo. El caso se ventiló en enero del 2002 en el Juzgado Tercero de Distrito del Crimen de Managua bajo el delito de lesiones recíprocas.
A falta de un lugar especial donde almacenar este tipo de adquisiciones, “la mano”, comparte sitio en una de las secciones de televisores y computadoras. De hecho, “la mano” se puede ver cerca de las dos computadoras del caso Mayco, referido al juicio promovido por los trabajadores de dicha empresa en contra de Sebastián Martínez y Ricardo Rojas, ex gerente general y ex gerente financiero respectivamente, por el delito de hurto.
El caso de hurto en la Mayco también fue procesado en el Juzgado Tercero de Distrito del Crimen, en el que Martínez y Rojas finalmente fueron absueltos por un jurado de conciencia. Martínez y Rojas eran señalados de haberse llevado las computadoras para borrar contratos que Mayco tenía con la familia del reo Arnoldo Alemán Lacayo y cuyos proyectos la familia Alemán nunca canceló a la empresa.
El caso ya está cerrado, pero al igual que “la mano”, las computadoras no han sido reclamadas por los perjudicados.
“La mano” también comparte lugar con las computadoras decomisadas en el caso del fraude al Canal 6 de la televisión estatal y por el cual está preso y es enjuiciado Arnoldo Alemán Lacayo.
El vaso en el que se encuentra está siempre tapado con un trapo, pues cada vez que entra al lugar alguien del personal que labora en la bodega, les causa repulsa ver esa parte del cuerpo humano. La responsable de la bodega, Karina Baltodano ya ha pedido a las autoridades judiciales hacer algo para deshacerse de “la mano”.
Varios televisores de diversas marcas y tamaños completan el repertorio de esta sección en la que también se pueden encontrar minucias como una chibola, casquillos de pistola calibre 22, una cajita de chicle vacía y mucho más. Todos y cada uno de estos artículos en apariencia insignificantes constituyen pruebas para demostrar un delito.
¿SUBASTA, DONACIÓN O DESTRUCCIÓN?
Valentín García explicó que no hay una forma establecida para deshacerse de estos artículos, pues la ley no contempla la subasta de bienes que las víctimas no reclaman.
En todo caso, señaló, son las máximas autoridades de la Corte Suprema de Justicia las que deben determinar el destinos de estos bienes y la forma en que se van a vender o subastar.
Hasta el año pasado, en la bodega aún se guardaba el dinero decomisado en distintos delitos, generalmente, de narcotráfico, al robo o asalto; sin embargo, a raíz de la “pérdida” de miles de dólares que concluyó con la destitución y enjuiciamiento del antiguo personal de la bodega, la Corte Suprema de Justicia abrió varias cuentas bancarias en las que cada juez debe depositar el dinero incautado por cualquier delito.
Las armas blancas son otra constante, y según Karina Baltodano, hasta el momento no las han podido cuantificar con exactitud. Baltodano dijo que sólo el Juez Séptimo de Distrito del Crimen, Edgar Altamirano, donó 200 machetes que estaban bajo su custodia, a la Alcaldía de Managua para ser utilizados en las labores de limpieza de la capital.
UNA CASA COMPLETA
Uno de los robos más espectaculares conocidos en Managua, es el referido al de una casa. Hasta con la lorita de adorno cargaron los cacos. Camas, muebles, comedor, cocina, refrigerador, en fin, todo lo que debe tener una vivienda, está almacenado en el primer piso de este lugar, expuesto al deterioro por el paso del tiempo.