Eduardo Marenco T. [email protected]
¿Tienen un papel que jugar las Fuerzas Armadas en la lucha contra las pandillas en Centroamérica? En Honduras la respuesta es sí: los militares —con gran influencia en la vida política del país vecino— asisten a la Policía en los patrullajes nocturnos, realizan detenciones, portan fusiles de guerra, requisan a personas y vigilan el interior de las discotecas.
A juicio de Margaret Daly Hayes, directora del Centro Hemisférico de Estudios de la Defensa (CHED), un centro de estudios para civiles y militares financiado por el Pentágono, “podría ser positiva” la participación de los militares en labores de orden público aun cuando están preparados para el combate; y no para labores de investigación policial y recopilación de evidencia judicial.
“Por ejemplo, en Estados Unidos, cuando ocurrieron unos motines en Los Ángeles, las fuerzas militares apoyaron a la Policía. Tuvieron que aprender a operar con ellos, porque su manera de trabajo es diferente, pero si la situación exige una respuesta de ese tamaño no hay que descartar esa posibilidad”, agregó Hayes en una entrevista con LA PRENSA.
En Honduras las pandillas provocan terror. Al menos 13 personas murieron y otras 17 resultaron heridas cuando desconocidos armados atacaron dos unidades de transporte público en zonas marginales de la ciudad hondureña de San Pedro Sula, la más violenta del país, el pasado 31 de agosto.
A juicio de Hayes, es “natural” que los militares “se resistan” a participar en el mantenimiento del orden público, porque “saben que su entrenamiento no es el más adecuado para operar como policías (de modo que) tienen que refinar sus posturas y las doctrinas que han usado (hasta ahora) para entrenar las tropas, para actuar en áreas urbanas”.
“Por ejemplo, prosiguió, las fuerzas militares están capacitadas para operar en el campo. Cuando uno está operando en un área urbana tiene que usar otros mecanismos de mando, y si la fuerza reconoce que es un campo diferente, es un desafío mayor, pero no significa que no puedan aprender a funcionar en estos medios”.
COBERTURA DE FUEGO
“Un general que estuvo en los motines de Los Ángeles, cuenta que para un policía y un infante de marina la expresión “¡Cobertura de fuego!” significan cosas diferentes. Para la Policía es esperar, ver qué pasa, dar protección. Para el infante es prrrrrrrrrrrrraaaaaaa!…(ametrallar). Pero tuvieron que aprender a comportarse de otra manera, entonces el soldado tiene que estar mucho más atento a la situación en el área urbana”, recalcó Hayes.
¿No hay riesgo que la acción de los militares desemboque en masacre?, se le preguntó. “Hay riesgo, pero es mejor estar consciente del riesgo y hacer todo lo posible para reducirlo; que decir que no podemos (actuar)”, puntualizó.