Oscar de La Hoya salta como gran favorito en su revancha de este sábado ante Shane Mosley. (LA PRENSA/Archivo)

¡Cuidate Shane!

El “Golden Boy” ha logrado una gran preparación para su segundo choque con Mosley Edgard Tijerino M. [email protected] La primera vez que lo vi en acción, en los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona, era un chavalo fogoso, ansioso por ganar la medalla de oro, interesado en proyectarse hacia el estrellato. Hoy, Oscar De la […]

  • El “Golden Boy” ha logrado una gran preparación para su segundo choque con Mosley

Edgard Tijerino M. [email protected]

La primera vez que lo vi en acción, en los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona, era un chavalo fogoso, ansioso por ganar la medalla de oro, interesado en proyectarse hacia el estrellato.

Hoy, Oscar De la Hoya tiene 30 años y es considerado un peleador que dispone de todas las herramientas: velocidad, destreza, poderoso golpeo, consistente asimilación y capacidad para adaptarse a diferentes estilos.

Ha logrado aumentar peso gradualmente con los años, sin perder rapidez en brazos y piernas, y consiguiendo una llamativa evolución. Tan es así, que la mayoría de expertos coinciden en considerar que este De La Hoya que enfrentará mañana a Shane Mosley en el gigantesco Hotel MGM en Las Vegas, es el mejor imaginable.

Se considera que ha adquirido una excelente condición y que se maneja con más precisión entre las cuerdas, desde que contrató a Floyd Maywea-ther como entrenador. Las cortadas son raramente un problema pero lesiones en las manos lo han obstaculizado en ocasiones.

¿Recuerdan la pelea del 2000? Fue de ribetes espectaculares de punta a punta. De la Hoya provocó cierto asombro manejando los hilos en gran parte de los primeros 6 asaltos, pero después, Mosley se estableció y asumió el control, haciendo crecer la intensidad. Fue una agitada decisión dividida para Mosley. Dos jueces lo vieron ganar 116-112 y 115-113, y el tercero, Marty Sammon, otorgó dos puntos de ventaja a Oscar 115-113.

Quedé genuinamente impresionado por la variedad de recursos y bravura de Oscar, y por supuesto, por la velocidad deslumbrante y efectividad en sus combinaciones de Mosley. Una gran pelea, al revés y al derecho, de la cabeza a los pies, en blanco y negro o en colores.

Mientras grita ¡Cuidate Shane!, Oscar ha mostrado gran mejoría en el manejo de su derecha. No es la estocada de Scaramouche que inmortalizó Stewart Granger en la pantalla, pero se observa y aprecia el trabajo de Floyd Mayweather. Eso sí, su gancho de izquierda sigue siendo la mejor arma. Lo maneja tanto en recto como en upper, y abre espacio para sus derechazos de poder, que llegan por la línea interna, o por afuera. Su arsenal es completo a la ofensiva.

No es tan rápido como Mosley, pero sí lo suficiente para moverse a las revoluciones por minuto necesarias. Sus reflejos, siguen siendo el pilar de su defensa, y ha aprendido a manejar los hombros como importantes elementos de apoyo para conseguir posiciones favorables al momento de ensayar sus descargas. Tiene, una facilidad para contragolpear que le permite recuperar la iniciativa y poder asegurar esa agobiante agresividad que lo identifica.

Ha peleado con los mejores de cada división entre Ligero y Medio Junior. Rafeal Ruelas, John John Molina, Julio César Chávez, Pernell Whitaker, Oba Carr, Ike Quartey, Tito Trinidad, Shane Mosley, Arturo Gatti y Fernando Vargas, todos estuvieron frente a él en una larga cabalgata.

Señores, aquí estamos otra vez, atrapados por la más grande atracción del boxeo, Oscar De la Hoya, enfrentando al veloz y complicado Shane Mosley en una revancha largamente esperada. La mejor ocurrencia es cruzar los dedos.

LAS INTRIGAS

Una variante a esta altura de la carrera de Oscar, es que se mueve tanto como en los inicios de su carrera, y se ha caracterizado por resolver diferentes ecuaciones. Su más exigente examen fue contra Pernell Whitaker, a quien Trinidad encontró más adelante en estado de completo deterioro, saliendo de una peligrosa incursión al campo minado de las drogas.

En las puertas de la revancha, uno se pregunta: ¿qué tan ansioso estará por volcarse ofensivamente después de haber visto la lección de domesticación ofrecida por Forrest? ¿Podrá mantener el ritmo en la segunda mitad del combate? ¿Ha encontrado la forma de neutralizar la rapidez de Sugar?

El gran peleador toma nuevamente un reto lleno de espinas. No puede subestimar a Mosley por sus naufragios ante Forrest, porque es cuestión de estilos. En el 2000, Sugar le demostró, que es terriblemente difícil.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí