Elías Antonio Molina Valle, de 23 años, clama por ayuda para seguir su tratamiento y sanar definitivamente de las quemaduras que sufre su cuerpo. (LA PRENSA/C. CORTEZ)

Continúa drama de joven aserrador

Elízabeth Romero [email protected] Hace cinco meses que Elías Antonio Molina Valle, de 23 años, estuvo a punto de perder la vida. Un pesado madero en llamas cayó en parte de su cuerpo, que no sólo provocó fracturas sino severas quemaduras en toda su espalda y piernas. De oficio aserrador, el muchacho relató que ese fatídico […]

Elízabeth Romero [email protected]

Hace cinco meses que Elías Antonio Molina Valle, de 23 años, estuvo a punto de perder la vida. Un pesado madero en llamas cayó en parte de su cuerpo, que no sólo provocó fracturas sino severas quemaduras en toda su espalda y piernas.

De oficio aserrador, el muchacho relató que ese fatídico día fue contratado para derribar un árbol, en momentos en que el fuego amenazaba con consumirlo. Pero lamentablemente no reparó en que el árbol caería en un precipicio y que sus raíces lo pasarían arrastrando y lanzándolo a su vez al suelo.

Después de ese trágico día, el joven aserrador sigue postrado en una cama, que ha llevado a su familia a vender sus pocas pertenencias, para costear los medicamentos que requiere para su curación.

Sin embargo, su familia ya no tiene de qué echar mano, por lo que el muchacho llamó a las personas altruistas a que le apoyen para continuar su tratamiento y poder salvarse de las quemaduras que le agobian.

El muchacho oriundo de San Pedro del Norte, del municipio de Bocana de Paiwas, está al cuido de una pariente que habita en el barrio La Quinta Nina, de donde fue La Selecta dos cuadras al lago y dos abajo, después de haber permanecido internado por cuatro meses y cinco días en el Hospital Antonio Lenín Fonseca.

El joven abandonó el centro asistencial debido a que el medicamento requerido para su recuperación lo debía comprar su familia como si estuviese fuera del mismo.

Mencionó entre otros medicamentos requeridos, rifoxina en spray, que tiene un costo de 480 córdobas e inyecciones de tramal con un valor de 100 córdobas, que deben aplicarle para el dolor y evitar las infecciones en su piel.

A la fecha el muchacho ha sido sometido a ocho operaciones, pero aún faltan otras cinco intervenciones quirúrgicas, tanto en la columna como en una de sus rodillas fracturadas.

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