Mariela Ferná[email protected]
Esperando turno para que le midieran el nivel de azúcar en la sangre, encontramos en el Hospital Manuel de Jesús Rivera ‘La Mascota’, al niño Lesly Escobar, de 15 años de edad, a quien desde hace 11 años le diagnosticaron diabetes.
Desde entonces, Lesly ha tenido que depender de la insulina, un medicamento que en muchas ocasiones se le dificulta obtener.
Igual que Lesly, más de 200 niños, niñas y adolescentes en el país dependen de la insulina, por lo que la Asociación de padres de familia con hijos diabéticos hace un llamado a los organismos internacionales y a la población en general, para que contribuyan con la compra de insulina NPH y regular, glucómetros, cintas reactivas capilares, para mantener controlados los niveles de azúcar de los pacientes.
“Hay niños que no cuentan con glucómetros y tienen que estar probando su propia orina, para ver como está su nivel de azúcar, necesitamos que nos ayuden”, explicó Aura Cuadra, presidenta de la asociación.
Según Cuadra, el Ministerio de Salud sólo le proporciona la insulina NPH a los pacientes y “muchos de ellos tienen que hacer uso de la insulina regular que es más costosa y escasa, y la mayoría de los padres de estos niños son de escasos recursos, no tienen cómo costear la enfermedad”.
La diabetes en los niños resulta costosa para muchos padres de familia. “A mi hijo le tengo que inyectar insulina tres veces al día, por la mañana y la noche la insulina NPH y en la tarde insulina regular, además debo hacerle cuatro veces al día el control del azúcar con el glucómetro. Cada cinta que éste usa, cuesta un dólar”, expresó Gabriela Quijano, madre de Luis Fernando Ponce, de cinco años de edad, quien más de la mitad de su vida ha dependido de la insulina.
“Ya no quiero tener diabetes, no me gusta, siempre me inyectan el brazo y la panza (estomago)”, indicó con preocupación Luis Fernando, mientras le pinchaban el dedo para medirle el nivel de azúcar en la sangre.