- Es un golpe casi mortal contra los esfuerzos de paz
- Entre tanto, Israel dejó caer una bomba de 250 kilos en un edificio de apartamentos de ciudad Gaza
AP, Reuters
Ramala, Cisjordania.- El primer ministro palestino Mahmoud Abbas (Abu Mazen), cada vez más impopular, y agotado por una lucha por el poder con Yasser Arafat, presentó el sábado su renuncia. La dimisión representa un revés para las iniciativas de paz apoyadas por Estados Unidos.
Arafat dijo a legisladores en una reunión en las últimas horas del sábado, que Abbas lidera ahora un gobierno provisional, sugiriendo que ha aceptado su renuncia. Sin embargo, funcionarios palestinos dijeron que para que la aceptación sea formal, Arafat deberá enviar una carta a Abbas.
Entre tanto, Israel dejó caer una bomba de 250 kilos en un edificio de apartamentos de ciudad Gaza, en lo que se dijo fue un intento por matar a dirigentes del grupo extremista islámico Hamas, congregados allí. El fundador y líder espiritual de Hamas, jeque Ahmed Yassin, resultó herido, junto con otras 15 personas. El ejército dijo que dirigentes de Hamas proyectaban nuevos atentados terroristas.
Abbas condenó el ataque israelí como “criminal” y dijo en un comunicado que “reafirma la falta de disposición israelí a emprender la senda de la paz”. Añadió que sólo servirá para “exacerbar la crisis actual”.
SE AHOGAN ESFUERZOS DE PAZ
Yassin, un cuadrapléjico, es el funcionario de más alto nivel de Hamas en ser atacado por Israel, que ha matado a 12 miembros del grupo en seis ataques con misiles en las últimas tres semanas. También cinco transeúntes murieron en esos ataques.
En un comunicado difundido horas después, Abbas enunció una serie de razones para renunciar, entre ellas, que Israel no quiso implementar sus obligaciones en relación al plan de paz.
Abbas también acusó a Estados Unidos de “no ejercer suficiente influencia sobre Israel” para que cumpliera con los acuerdos de paz, que proponen el fin de la violencia y la creación de un Estado palestino para el 2005.
La oficina del primer ministro de Israel, Ariel Sharon, dijo en un comunicado que aunque la renuncia de Abbas es una cuestión interna de los palestinos, el gobierno “no aceptará” que “el control de la Autoridad Palestina retorne a Yasser Arafat o a alguno de sus simpatizantes”.
El comunicado no dijo qué acción podría adoptar Israel.
La renuncia de Abbas podría endurecer la posición israelí. El ministro de Defensa, Shaul Mofaz, planteó recientemente la posibilidad de enviar a Arafat al exilio.
La Casa Blanca exhortó el sábado a la calma, después que se supo que el primer ministro palestino, Mahmoud Abbas, había renunciado a su puesto y que un misil israelí había herido en la Franja de Gaza al líder espiritual del grupo islámico Hamas.
“Estamos siguiendo los acontecimientos en la región y nuestros representantes están en contacto con todas las partes interesadas”, manifestó un portavoz de la Casa Blanca en un comunicado.
TIRO DE GRACIA
La negativa del presidente palestino, Yasser Arafat, a ceder el control sobre los servicios de seguridad, ha precipitado la dimisión de su primer ministro, Abu Mazen, cuya renuncia ha sido aceptada, pues así se ha comunicado a un grupo de diputados en Ramala. Con la decisión de Arafat se abre una grave brecha en el seno del Ejecutivo palestino y supone un tiro de gracia al mortecino proceso de paz, conocido como la Hoja de Ruta, informó ayer El País de España.
CINCO RAZONES
El primer ministro palestino, Mahmoud Abbas, presentó el sábado su renuncia al presidente Yasser Arafat y su gabinete dio a conocer una lista de cinco razones detrás de la decisión.
“El problema fundamental es la falta de voluntad de Israel para cumplir con los requerimientos de la Hoja de Ruta (para la paz) y llevar a cabo medidas constructivas’’.
“Estados Unidos y la comunidad internacional no ejercieron suficiente influencia sobre Israel para que cumpla con sus compromisos e impulse el proceso de paz acabando con sus operaciones militares’’.
“La falta de apoyo (interno) para hacer cumplir las políticas del gobierno’’.
“Duras y peligrosas provocaciones contra el gobierno y obstrucción de sus funciones’’.
“Acusaciones injustificadas de que el gobierno y el primer ministro tenían motivos para querer “controlarlo todo o nada”.