- Les prohíben negociar cargos en directiva parlamentaria y limitarse a contactos de unificación
Consuelo Sandoval [email protected]
El primer vicepresidente del Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Wilfredo Navarro y el jefe de la bancada arnoldista, Enrique Quiñónez, desautorizaron ayer a sus colegas “moderados” a negociar cargos en la directiva de la Asamblea Nacional.
El secretario nacional del PLC, René Herrera, informó el pasado jueves que en la reunión sostenida entre los arnoldistas y los diputados disidentes Jaime Cuadra, presidente de la Asamblea Nacional y Augusto Valle, acordaron su reintegro al partido, el respaldo de la bancada liberal a la reelección de Cuadra y la integración de una junta directiva parlamentaria plural compuesta por todas las fuerzas políticas representadas en el primer Poder del Estado.
“El partido no ha autorizado ninguna negociación para cargos en la junta directiva, ni mucho menos negociaciones de otro tipo. Nos parece que es muy prematuro hablar de cargos en el Parlamento, porque le mete turbulencia al objetivo final que es la recomposición de las fuerzas democráticas. No hay un mandato en torno a qué es lo que se va a negociar, cada quién está en el proceso de impulsar el fortalecimiento de la unidad. Lo que hay es la iniciativa de buscar acercamientos, pero en su momento el partido dará las directrices”, reaccionó Navarro.
Quiñónez dijo que los acercamientos que ha tenido el sector moderado con los disidentes ha sido a título personal, porque la bancada liberal compuesta por 42 diputados no ha definido nada.
CONTACTOS SON PERSONALES
“Hasta el momento lo que ha habido son reuniones personales de miembros del PLC que son diputados, pero que no tienen el aval de la bancada y lógicamente que nosotros no hemos asistido y, por lo tanto, (los disidentes) han hablado con personas independientes, miembros del partido, pero que no representan a la bancada”, argumentó.
INTENSIFICAN REUNIONES
Las aproximaciones entre liberales, los disidentes y los aliados de otros partidos, por conseguir la reunificación de las fuerzas democráticas, se han intensificado en los últimos días, incluso el vicepresidente José Rizo, los invitó a una cena el pasado jueves, en la que participaron personeros de la embajada americana.
Rizo negó que la presencia de los norteamericanos haya sido parte de las presiones que están ejerciendo a los liberales para que se reunifiquen, a fin de evitar un triunfo electoral del Frente Sandinista. No obstante, reconoció que el gobierno estadounidense “está inquieto” porque no haya una regresión de la democracia en Nicaragua.
NO HAY PRESIÓN DE EE.UU.
“Yo le puedo garantizar que no se trata de presiones de ninguna especie, sí hay inquietudes, no solamente de la embajada de Estados Unidos, yo he conversado con embajadores de Europa y América Latina y hacen ver que para Nicaragua es fundamental la consolidación de las fuerzas democráticas, el fortalecimiento de un partido democrático, para que nuestro país no padezca una regresión en la senda democrática que se fijó en 1990”, admitió el vicemandatario, José Rizo.