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“El Chávez permisivo quedó atrás”

La mala imagen del gobierno de Venezuela es “por los medios de comunicación, sencillamente” alega el polémico mandatario, en cuyo período se ha polarizado su país. “Muchas veces ponen imágenes viejas diciendo que es en vivo, y hacen toda una ensalada de imágenes que proyectan por todos los canales, y lo agarra la CNN y […]

  • La mala imagen del gobierno de Venezuela es “por los medios de comunicación, sencillamente” alega el polémico mandatario, en cuyo período se ha polarizado su país. “Muchas veces ponen imágenes viejas
    diciendo que es en vivo, y hacen toda una ensalada de imágenes que proyectan por todos los canales, y lo agarra la CNN y repite al mundo”

Norma DomínguezEspecial para LA PRENSA

BUENOS AIRES.- Con un lenguaje impetuoso y lleno de imágenes de fuerza, Hugo Chávez se muestra optimista de ganar un referendo revocatorio que trata de forzar la oposición para acortarle el mandato, aunque advierte que él no moverá ni “una paja” por llegar al plebiscito, y desautoriza las casi tres millones de firmas recabadas a favor de éste.

Para él, esas rúbricas son “inconstitucionales” y asegura que solamente “unos pocos” de aquel 60 por ciento que le votó cuando llegó al poder por primera vez, le han dado la espalda. La culpa de lo malo que se dice es de los medios, sostiene, los cuales “bombardean sicológicamente” a las clases medias, las principales descontentas.

Dardos lanzados a EE.UU. no podían faltar. No perdona que Washington haya apoyado abiertamente el fallido golpe del 11 de abril de 2002 y que le haya llamado “tirano sin rectificar”, además de alentar a sus opositores, de los cuales incluso insinúa que son “fascistas”.

Chávez visitó Buenos Aires la semana pasada, donde tuvo una cálida acogida oficial y muestras de simpatías populares.

Norma Domínguez es periodista argentina y colaboradora de LA PRENSA. La entrevista es exclusiva para este diario en Nicaragua.

Está cumpliendo la mitad de su mandato y es un buen momento para hacer un balance y evaluar lo que está pasando en Venezuela.

Tú me hablas de los tres años de gobierno. Lo veo como con mucho optimismo y también con mucha autocrítica para ver dónde hemos fallado. Además, lo veo con realismo, con dedicación y mucha pasión en lo que estamos haciendo. Sin la pasión es imposible que uno pueda enfrentar ciertas cosas.

A la actitud de la oposición y su intento permanente de más marchas, concentraciones y su pretensión de entregar unas firmas que a todas luces son ilegales porque no fueron recogidas según los procedimientos constitucionales, lo veo con preocupación y con decisión de enfrentar cualquier intento de alteración de la paz pública, del orden público, de la estabilidad del país. Ya lo he dicho antes: aquel Chávez permisivo de 2002 quedó atrás.

¿Eso qué significa?

Yo estoy obligado a tomar acciones a tiempo y con la contundencia requerida para evitar que movimientos desestabilizadores, que movimientos golpistas o fascistas puedan echar adelante sus planes.

Pero tengo esperanzas. Sobre todo cuando recojo las noticias de Venezuela y veo que la oposición hizo su marcha y su concentración. De todos modos, el hecho de que haya ocurrido esa marcha, esa concentración, sin ningún tipo de alteración del orden público y sin un solo herido, nos da razón para ser optimistas.

¿Venezuela es democrática?

Claro que es democrática. Venezuela no era democrática. En nuestro país hubo de 1958 a 1998 una llamada “democracia” que era muy “sui géneris”, que le negaba a la mayoría los derechos fundamentales. Una democracia que permitió la corrupción más grande que se recuerde en la historia venezolana, que favoreció el enriquecimiento de unas élites y unas minorías y echó a la pobreza y al subdesarrollo a la gran mayoría de los venezolanos. Una democracia que le expropió al pueblo sus derechos fundamentales a la salud, a la educación… es decir, a la vida.

Hábleme entonces de esta democracia de ahora…

Hoy en Venezuela se ha iniciado una nueva era dentro de ese rumbo democrático. Ahora nosotros estamos construyendo un nuevo modelo democrático que es representativo, porque yo soy y fui elegido y soy un representante del pueblo, pero eso no es suficiente para que haya democracia. Un gobierno democrático no sólo debe ser elegido democráticamente, también debe gobernar democráticamente: con el pueblo y en función de los intereses del pueblo.

Hoy, como nunca antes, hay un gobierno en Venezuela que gobierna aferrado a los intereses del pueblo, a los intereses de las mayorías, y esa es una de las características más firmemente democráticas de nuestra gestión. No es un gobierno entregado a unas minorías privilegiadas.

¿Se acuerda de su campaña política? ¿Recuerda qué cosas le prometió al pueblo en ese momento, cuál era su discurso?

Lo más importante que yo le dije al pueblo, más que promesa era un llamado. Sobre todo, el eje central de mi campaña política como candidato fue ir a una Asamblea Constituyente y echar abajo el modelo viejo, el Pacto de “Punto Fijo”, la vieja Constitución hecha por y para la oligarquía, hacer una nueva Constitución y comenzar a construir un nuevo marco jurídico y político a través de nuevas leyes, para transformar el país.

Y por más fallas que hayamos tenido –porque las hemos tenido—, sin embargo aquí estamos. Tres años después de aquel gobierno se hizo la Asamblea Constituyente, tenemos una Constitución nueva y tenemos ya más de 150 leyes nuevas y transformadoras en Venezuela.

¿Se acuerda con qué porcentaje de votos ganó aquella elección?

Sí. Voy a redondear: nosotros ganamos aquella elección con el 60% de los votos.

Si, como usted me dice, cumplió con las cosas que anunciaba que iba a hacer, ¿qué cree que pasó para que parte de ese 60% de gente que lo votó, de todos los estratos sociales, hoy se oponga al gobierno de Hugo Chávez? ¿Dónde estuvo la falla; qué cree que decepcionó a ese grupo de gente?

Es que no podemos decir que los que se oponen a mi gobierno forman parte de ese 60%. Pudiera ser verdad que quizás una parte de ellos, pero sería sólo una mínima parte.

Ese núcleo duro de oposición no está conformado por quienes votaron por mí, sino por los que lo hicieron en mi contra. Porque la verdad, desde que apareció mi figura en política, siempre han polarizado: es decir, ‘por Chávez’ o ‘contra Chávez’, independientemente de quién sea el otro contendor.

Tú me preguntas por qué se fue una parte de ese 60 por ciento de votación, y lo cierto es que yo no estoy seguro de que se haya ido. Más bien tengo evidencias de que se conserva un sólido apoyo a nuestro gobierno. ¿Y qué más evidencia que la manifestada el día del golpe de Estado, cuando fuimos desalojados y me llevaron preso a una isla? No olvides que salieron a las calles mayor cantidad de personas que las que me votaron: por mi votaron 3.7 millones de personas (ese 60%) y a las calles de Venezuela, a defender mi gobierno y a pedir por mí, por todos los hombres que me acompañan y por la Constitución, salieron no menos de 8 millones de personas en todo el país.

¿Por qué el mundo no puede leer estas cosas que me dice y sí lee que hay una oposición magna y un gobierno que es ineficiente y autoritario?

Por los medios de comunicación, sencillamente.

Repasemos la manifestación del 20 de agosto, por ejemplo: todos los informes que tengo, dados por los funcionarios del gobierno y que son objetivos (porque siempre exijo a mi gente informes certeros y luego los voy a chequear viendo las imágenes que fueron tomadas desde el aire, en helicóptero), dicen que la oposición logró concentrar en la Avenida Libertador en Caracas, entre 20 y 30 mil personas — y eso se puede medir fácilmente teniendo en cuenta la capacidad del espacio físico real— , mientras que ellos argumentan que fueron 600 mil, una cantidad que es imposible desde todo punto de vista porque allí no caben más de 30 mil personas.

¿Pero qué ocurre? No sólo es que lo dicen, sino que las televisoras toman las imágenes que ellos quieren proyectar. Hemos detectado que muchas veces ponen imágenes viejas diciendo que es en vivo, y hacen toda una ensalada de imágenes que proyectan por todos los canales, y lo agarra la CNN y repite al mundo la misma imagen diciendo que había 600 mil personas. Entonces todo el que lo ve no tiene razón para dudar sobre la veracidad que le da la televisión y quien no conoce, no puede saber que eso es imposible.

Si existe esta manipulación que me dice, ¿por qué el gobierno no hace nada para evitarla, o por qué no logra evitarla? ¿Por qué no hay otra cara de la moneda?

Porque hasta ahora hemos decidido permitir hasta el abuso mediático. Y la equidad es imposible porque nosotros tenemos cuatro grandes canales privados que acuerdan y se encadenan además con aliados internacionales, mientras en el Estado tenemos un solo canal que hace todo el trabajo que puede hacer, y debo reconocer que hemos mejorado mucho. Ahora tenemos un ministerio de Comunicación para tratar de tapar lo que yo he llamado la falla “tectónica” de mi gobierno: la falla comunicacional. Y es una falla horrible y terrible.

¿Y por qué cree que cometieron esa falla terrible?

Es que no sabemos hacerlo. Yo soy el primer fastidioso a diario sobre este tema porque me gusta mucho la comunicación social y tengo un instinto, algo innato para ello.

Pero logra comunicarse con un sector y no con otro. Pareciera que puede seducir a las clases bajas pero no a las clases media y alta. Dicen que la política es el arte de la seducción…

Entiendo lo que me dices. Pero cuando se trata de que a un sector como la clase media alta venezolana, la toma el poder mediático local como un blanco objetivo, en una operación de ‘laboratorio’, de ‘guerra sicológica’ y comienzan a bombardearla a diario desde la mañana hasta la noche… bueno, yo estoy gobernando. No puedo estar todo el día y todos los días ‘seduciendo’.

En cambio, los adversarios de mi gobierno, todos los días, por los cuatro canales, están lanzando mensajes como los que se han visto, donde decían, por ejemplo “el presidente es un loco” y repetían mentiras.

A veces, en algunos países, como Colombia, hay medios que dicen con mucha regularidad que “Chávez se reunió con los jefes guerrilleros colombianos” ¡y lo hacen hasta con fotos montadas y otras truculencias!

¿Y por qué cree que la prensa colombiana dice esas cosas?

Porque la oligarquía colombiana, que tiene allí al mismo tiempo gobernando a Colombia y hegemonizando el poder, que es el mismo tiempo que la oligarquía venezolana tenía desde que a Bolívar lo traicionaron y lo echaron y asesinaron a Sucre, se adueñaron del poder en ambos países, gobernaron a su antojo y se enriquecieron. Entonces, la oligarquía venezolana tiene temor de Chávez.

En una ocasión, un oligarca colombiano dijo que Chávez era más peligroso para Colombia que la misma guerrilla. Ellos le temen a Chávez porque Chávez puede ejercer un impacto en el pueblo colombiano . Le tienen pavor a los pueblos.

Supongamos que las firmas que ha juntado la oposición quedan validadas y se deba ir al referéndum revocatorio. Si ustedes creen que ganarían cómodamente las elecciones, ¿no piensa que aceptando el desafío de ir a elecciones e imponiéndose, reforzaría y validaría de una vez su gobierno?

Ese puede ser un escenario, pero claro que ese escenario del referéndum revocatorio le corresponde activarlo a la oposición. Yo no voy a mover una paja para que se haga ese referéndum.

Si ellos logran cumplir con ese requisito constitucional, iríamos a un referéndum revocatorio y nosotros estamos seguros de que les ganaríamos. Para ellos sería una nueva derrota y para nosotros una nueva victoria a la cual habría que sacarle el máximo provecho político. Y seguramente podríamos hacer un relanzamiento, hacer un llamado a la oposición, convocarlos a la calma para que terminen de aceptar que hay una Constitución, que hay un gobierno legítimo y que las normas de la democracia dicen que el ganador tiene el derecho a gobernar.

Y también les diríamos que la oposición tiene el derecho a criticar y a oponerse, pero en el marco de la Constitución. Y los empresarios tienen todas las libertades económicas garantizadas, pero que no se metan a la política, y menos a la política golpista. Que los medios de comunicación tienen todos los derechos de garantizados, a la libertad de expresión, al trabajo… pero que no se pongan a hacer trabajo político de oposición y conspiración y que se dediquen a informar con la verdad. Que los militares estén en sus cuarteles trabajando por la Fuerza Armada y por el pueblo y en los programas sociales que el gobierno impulse.

Creo que sí, que sería un escenario muy positivo para fortalecer el camino hacia la paz. De todos modos no creo que en 2003 se llegue a hacer el Referéndum Revocatorio porque el fin de año está a la vuelta de la esquina y faltan cumplir muchos procedimientos como validar las firmas, chequearlas, etc.

Washington “pretende imponer cosas”

¿Cómo definiría las relaciones de Venezuela con Estados Unidos?

Muy difíciles. Y tienen que ser difíciles porque los Estados Unidos tienen un gobierno que pretende imponer cosas, que pretende meterse a husmear donde no tienen porqué hacerlo, que parece que ya hay una corriente en Washington que pretende imponerle a los gobiernos de América Latina sus visiones y sus criterios. Entonces hemos tenido roces, diferencias, choques…

Ellos apoyaron abiertamente al gobierno golpista y dijeron que yo era un tirano, que había caído el tirano, algo que además nunca rectificaron. Recientemente han vuelto por sus fueros, incluso a amenazar alentando a la oposición irracional de Venezuela, diciendo mentiras: un funcionario de Washington dice que yo estoy obligado a cumplir con el referéndum revocatorio, y está totalmente equivocado y está mintiendo. Está confundiendo al mundo y se trata de una campaña, porque lo hace a propósito.

¿Qué objetivo estaría persiguiendo EE.UU.?/

El objetivo es alentar una oposición para tratar de salir de Chávez. Porque ellos pretenden dominar este continente y Chávez pudiera ser, según ellos —como lo ha dicho el jefe de la CIA en un programa antes del golpe— contrario a los intereses de los Estados Unidos.

Yo defiendo los intereses de mi pueblo. No es que sea contrario a los intereses estadounidenses, sino que Venezuela es para mí lo más importante. Y América Latina también es importante. No puedo subordinar los intereses de mi pueblo y la Constitución de Venezuela a la intención de hegemonizar todo un continente por la corriente llamada “los halcones del Pentágono”. Eso jamás lo voy a hacer.

Entrevista realizada en Buenos Aires, el 20 de agosto de 2003.

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