- Con la original técnica a base
de café, Mario Campos plasmó la gesta histórica del general
Sandino
Lucía Vargas C.CORRESPONSAL/[email protected]
Los personajes y momentos más relevantes de la gesta histórica del general Augusto C. Sandino, protagonizan los trazos de color marrón que sobresalen en las 20 obras que ha producido la plástica y cuyo autor es el pintor jinotepino, Mario Campos Cuadra.
Campos expone sus pinturas en la Galería del Centro Cultural Managua, bajo el título Homenaje al Ejército Defensor de la Soberanía Nacional (EDSN), en el marco de la celebración del Día del Ejército y a la apertura de las fiestas patrias.
Sobre estas originales obras, Mario dice que se inspiró en el patriotismo y humanismo puesto en escena por Sandino y sus hombres cuando libraron la batalla de defensa de la soberanía nacional en las entrañas de la montaña nicaragüense, pero además la disciplina y la fidelidad a sus ideales fueron otros aspectos que abonaron a la decisión de dar forma a esta impresionante obra.
Según el artista, cada pintura es un pasaje de la lucha de liberación, desde que se conformó este ejército con hombres sencillos y proletarios, hasta que logran heroicas hazañas que dejaron huellas imborrables en la memoria histórica del país.
El general Francisco Estrada, Stipsom, Moncada, Pedro Altamirano, el Coro de Ángeles y hasta el avión “De Haviland” que fue derribado en la lucha, son parte de la historia que el artista recrea en sus pinturas.
Mario refiere para realizar las 20 obras, dedicó un año de trabajo, tras considerar que es la exposición más impactante que ha logrado en su vida artística, por lo original de la técnica que puso en prueba.
CON COLOR Y OLOR A CAFÉ
Mario Campos, que nació en Jinotepe un 14 de septiembre de 1950 y se graduó como licenciado en Desarrollo Rural y Biología, se identifica como un pintor autodidacta que ha logrado exposiciones en Nicaragua, México, Estados Unidos y Taiwan desde 1969. Pero además de llevar el arte de los trazos en la sangre, es un adicto al café.
Precisamente fue inspirado en el color que ofrece esta sabrosa bebida que, asegura, inició la aventura de impregnar en cada obra las diversas y bellas tonalidades sepia que regala la naturaleza, mediante la variada gama de colores marrón y amarillo que tiene el café molido, una vez que se mezcla con agua.
Según Campos, con esta novedosa y original técnica se planteó la obra, luego de que una taza de café manchara sus papeles en su mesa de trabajo y desde entonces se propuso hacer varios experimentos con la bebida, hasta lograr la textura y colores adecuados que fueron usados en cada uno de los cuadros.