Otto Alexei González Casco
En LA PRENSA del 25 de agosto se publicó un artículo en el que se hizo publicidad a un restaurante de “comidas exóticas”, que ofrece desde boa frita, pasando por consomé de mono para personas débiles, hasta ratas blancas para quienes tiene gusto por la gastronomía oriental.
Al terminar de leer el artículo concluí que estamos tomando la ruta equivocada en la proyección del turismo al promover a prestadores de servicios de alimentos y bebidas que atentan con nuestra biodiversidad. ¿Dónde está el ente regulador de los recursos naturales y el ambiente que prohíbe el comercio ilegal de loras, lapas, monos, tigrillos etc.? ¿Por qué el Marena no detiene la matanza de nuestra fauna? ¿Cuál es la diferencia entre un comerciante ilegal de animales y el dueño de restaurante que está exterminando nuestras especies?
El Intur debería prohibir este tipo de establecimientos que están fuera del modelo de ruta a seguir para proyectar un turismo ecológico responsable, que respete las riquezas naturales, culturales y gastronómicas y que no atente contra nuestra salud y la preservación de las especies. Tenemos mucho que aprender de países como México y Costa Rica.