Roger García-Marenco
Es una vana esperanza (la de que en Nicaragua los Lapitas venzan a los Centauros, planteada por Luis Sánchez Sancho en su columna Y además, “Centauros”, del viernes pasado), porque en este surrealista país donde “el plomo flota y el corcho se hunde” los Lapitas veneran y adoran a los Centauros, y de muy atrás en el tiempo. Sólo un nuevo Perseo podría intentar, al menos, retornar la esperanza.