Arturo Mcfields Yescas [email protected]
“El mejor preservativo es la educación”, es lo que considera la especialista en esta área, Auxiliadora Lacayo, y así lo expuso durante un encuentro con la prensa nacional que promovió la Fundación Konrad Adenauer, en el que se abordaron temas como la situación de la pobreza, el desarrollo sostenible y las políticas de población en Nicaragua.
Y es que para Lacayo la educación es básica para reducir los altos niveles de crecimiento de la población.
Lacayo sustentó su afirmación con la situación que ocurre en las zonas rurales en donde el 46 por ciento de las jóvenes embarazadas tienen el mismo factor común: no haber terminado la primaria.
Agregó que la tasa de crecimiento anual de Nicaragua es de 2.7 por ciento, ya que a pesar de que existen programas de planificación y programas para regular la natalidad éstos no son impulsados en el país ni forman parte de un verdadero plan-nación.
Por su parte el experto en población, Edgard Robleto, señaló que otra de las formas en las que se pone de manifiesto la falta de políticas poblacionales es la creciente migración de nacionales.
Robleto explicó que la falta de una política de población coherente lleva a los jóvenes, comprendidos entre 15 y 30 años, a que elaboren sus planes de vida con vistas en el exterior, lo que genera la pérdida de un alto potencial humano que año con año se pierde.
De acuerdo a los datos estadísticos, unos 650 mil nicaragüenses viven en el exterior, lo que equivale al 13 por ciento de la población nacional, algo que según Robleto pone en evidencia la falta de ofertas atractivas para satisfacer las demandas de la juventud.