A expensas del petróleo

Iniciando el Siglo XXI, más de la mitad de la población nicaragüense no cuenta con el servicio de energía eléctrica y quienes sí lo poseen se atemorizan cuando las contradicciones entre las generadoras de energía y la distribuidora amenazan con suspender el servicios. Por otro lado el Gobierno anuncia con optimismo que en cuatro años […]

  • Iniciando el Siglo XXI, más de la mitad de la población nicaragüense no cuenta con el servicio de energía eléctrica y quienes sí lo poseen se atemorizan cuando las contradicciones entre las generadoras de energía y la distribuidora amenazan con suspender el servicios. Por otro lado el Gobierno anuncia con optimismo que en cuatro años el 50 por ciento de la generación eléctrica será por medio de recursos renovables, lo cual abarataría considerablemente los costos del sector

Moisés Martínez [email protected]

El fantasma del racionamiento eléctrico deambula en los recuerdos de los nicaragüenses cada vez que los medios de comunicación reportan que las generadoras energéticas exigen a Unión Fenosa el pago por la compra de energía, mientras la distribuidora de capital español alega atravesar una insuficiencia financiera que les impide cumplir a tiempo sus compromisos financieros con estas empresas.

Aunque tanto los representantes de las generadoras como de Fenosa descartan que la situación llegue al extremo del racionamiento, está claro que Nicaragua actualmente paga el precio de tener un mercado eléctrico altamente costoso debido a un proceso de privatización de la generación eléctrica que se realizó de la forma más apresurada y fácil que pueda existir en la industria.

“En los noventa Nicaragua atravesaba una crisis de constantes apagones debido a que no había inversión en la generación del país. Entonces Enel permitió la introducción de la generación privada y esto requería proyectos de baja inversión por megawatts, que fuesen rápidos y que los inversionistas aseguraran la venta de energía. Por eso se produjo la entrada rápida de proyectos de energía por petróleo, quedando un 75 por ciento de la generación nacional por vía combustible”, relató Raúl Solórzano, director de la Comisión Nacional de Energía (CNE).

ALTA DEPENDENCIA DEL PETRÓLEO

Sin embargo, la dependencia del petróleo para la generación eléctrica nos hace estar sujetos a los constantes vaivenes de los precios internacionales de este rubro, lo que a su vez incrementa los costos de compra de energía para Unión Fenosa.

“Hay que hacer el mercado eléctrico más eficiente y estable, que se respete la ley, normativas y reglamentos. Si se va a cambiar algo, que se haga con el consenso necesario”, dijo César Zamora, representante de las generadoras de energía y gerente de Enron.

“Un posible racionamiento dependerá de que el sector pueda seguir comprando combustible en el mercado internacional. A medida que los precios sean altos, hay tensión en la estructura de precios para Unión Fenosa y a la vez en la compra de combustible para las generadoras ”, añadió Zamora.

Por su parte, el gerente financiero de Unión Fenosa, Rafael McClean, reveló que actualmente la distribuidora debe 3.4 millones de dólares a tres generadoras (Enron, Cemsa Amfels y Nicaragua Sugar) y a la Empresa Nacional de Trasmisión (Entresa) por el “peaje” del traslado de la energía eléctrica de las generadoras a la distribuidora

“La situación es delicada. Hasta la fecha sólo han podido liquidar la factura del mes de julio de Hidrogesa y Gecsa que son las empresas estatales, pero no han podido pagar a las privadas, sólo han hecho pagos parciales de un diez por ciento aproximadamente”, expresó sobre este punto Zamora.

GOBIERNO INCUMPLE, DICE DISTRIBUIDORA

No obstante, Zamora opinó que los problemas para pagar de Fenosa se deben, además de los incrementos en el precio del petróleo, a los retrasos del Estado en el pago de varios compromisos con la distribuidora.

“El precio de los combustibles anda por los 24 dólares. La tarifa reconocida por el Gobierno es de 19 a 21. Estamos hablando de un diez por ciento que está afectando la liquidez de Fenosa. En segundo lugar, Fenosa se viene afectando por los retrasos en unos pagos de parte del Gobierno debido a unos problemas de definición”, añadió.

En este sentido, McClean explicó que esas deudas se deben a una serie de conceptos originados en todo el sistema eléctrico nacional y que el Gobierno no reconoce.

Algunos de estos conceptos son el peaje por trasiego internacional de la energía eléctrica, el reembolso por el pago de impuestos pagados, el mantenimiento del subsidio a los jubilados y principalmente los denominados desvíos del mercado mayorista, que son el pago que hace Fenosa a los generadores por la compra de energía, pero son más altos que el precio de referencia establecido por el Instituto Nicaragüense de Energía (INE).

Otros factores que señaló McClean son que Fenosa no factura el consumo real del alumbrado público y el alto nivel de pérdidas que tiene la empresa por las conexiones ilegales.

FENOSA ENDEUDADA

“A octubre del año 2000 no teníamos deudas bancarias. Al comenzar a darse los reconocimiento de los costos del mercado mayorista, la empresa para mantener el servicio comenzó a endeudarse con la esperanza de que las autoridades regulatorias reconocieran las variaciones del precio de referencia y el real”, comentó McClean.

“Hemos tenido deudas con los bancos de más de 27 millones de dólares y la mayor parte ha sido para pagarle a las generadoras, pero no podemos exceder nuestra capacidad de endeudamiento”, agregó.

Pese a esto, McClean aseguró que han logrado saldar un 70 por ciento de la deuda que tenían con las generadoras y que en un mes más deberán menos del millón de dólares.

Sin embargo, reiteró la necesidad de que el sistema energético nicaragüense cumpla con los compromisos adquiridos con Unión Fenosa.

“Estamos hablando de 49 millones de dólares de deudas del sistema en su totalidad. En lo que respecta a los desvíos mayoristas buscamos un acuerdo con el Gobierno y esperamos definir con las alcaldías los mecanismos de reembolso referente al alumbrado público”, informó McClean.

Añadió que a lo interno de la empresa están mejorando la eficiencia en la gestión comercial para reducir el nivel de pérdidas por las conexiones ilegales.

ENERGÍA RENOVABLE AL RESCATE

La panacea para curar la dependencia del petróleo para la generación eléctrica es la implementación de proyectos de energía renovable, ya sean solares, hidroeléctricos, eólicos, geotérmicos o biomasa, elementos que abundan en Nicaragua.

En ese sentido, Nicaragua ha ido al revés porque mientras el resto de países centroamericanos buscan la manera más barata de generar energía (en Costa Rica el 95 por ciento de la generación es hidroeléctrica), los nicaragüenses estamos dependiendo del elemento más costoso para crear energía eléctrica: el petróleo.

“Hay que hacer un balance entre el parque térmico y el parque renovable del país. Es importante impulsar esas generaciones tipo hidroeléctrica, de geotermia y eólica para buscar un 50 por ciento de generación térmica y un 50 por ciento renovable. A medida que seamos más eficientes y tengamos energía más barata va venir más inversión al país”, opinó Zamora.

“Las iniciativas vía energía renovable en la medida que implica una disminución de los costos serían totalmente bienvenidas. No esperamos que a mediano plazo estén funcionando en su capacidad, pero siempre y cuando haya un precio de energía más barato siempre es beneficioso para el sector”, dijo por su parte McClean.

No obstante tanto el representante de las generadoras de energía como el gerente financiero de Fenosa coincidieron en que debe darse un mayor respaldo gubernamental a los proyectos de energía renovable.

50-50 EN EL 2007

La Comisión Nacional de Energía (CNE), organismo del Gobierno encargado de promover las políticas energéticas en Nicaragua, es la entidad que tiene a cargo la proyección e impulso de todas las iniciativas de uso de energía renovable en el país.

“El consumo de energía crece en Nicaragua a un cuatro por ciento anual. Estimo que anualmente deben entrar al sistema unos 20 megawatts y nosotros proponemos que esta nueva generación sea por medio de energías renovables”, informó Raúl Solórzano, director de la CNE.

Solórzano explicó que la instalación de proyectos de energía renovable son dos a tres veces más costosos que la generación con petróleo, pero en un mediano y largo plazo los beneficios se hacen latentes cuando se da un abaratamiento en el sector eléctrico.

“Una planta de combustible cuesta unos 900 dólares por megawatt instalado, mientras en eólico 1,300 dólares, geotérmico puede ser que me cueste unos 2,000 dólares y en hidroeléctrico entre 2,500 a 3,000 dólares por megawatts”, destacó Solórzano.

No obstante, Solórzano expresa un gran optimismo referente a la viabilidad de los proyectos de energía renovables, ya que a su juicio éstos en un corto plazo pueden generar la mitad de la electricidad que necesita Nicaragua.

“Tenemos previsto que de aquí al 2007 debe entrar suficiente energía renovable para suplir hasta en un 50 por ciento la demanda energética”, expresó Solórzano.

“Si se financian adecuadamente con intereses bancarios razonables y períodos largos, el costo de la generación puede llegar a convertirse en bastante competitivo, lo que vendría a traer estabilidad al sector y el abaratamiento de los costos y por ende de las tarifas”, añadió Solórzano.

LEYES E INCENTIVOS

Para atraer el interés de los posibles inversionistas en la energía renovable, la CNE está promoviendo la aprobación por la Asamblea Nacional de varias leyes que establecen exoneraciones tributarias a los proyectos que se ejecuten.

Entre las iniciativas que ya presentó la CNE a los diputados, está la Ley de Promoción del Sector Hidroeléctrico, la cual pretende exonerar de pagos del Impuesto de Valor Agregado y el Impuesto sobre la Renta a todos los proyectos de este tipo de energía, así como el cobro de los impuestos municipales de manera gradual a medida que el proyecto vaya desarrollándose.

“También presentaremos una ley para el resto de todas las energías renovables y promocionaremos la Ley del Agua que establecerá la forma exacta de obtener las concesiones hidroeléctricas para los proyectos grandes”, agregó.

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