Fernando A. Malespín Ferreti
El poder absoluto ejercido por el FFSLN en la década del 80 se deteriora progresivamente desde 1990. Pero no es suficiente para los sandinistas tener en sus manos el Poder Judicial y parte del Poder Legislativo, además de un sólido poder económico conquistado a sangre y fuego. Su obsesión es recuperar el Gobierno de la República.
El FSLN es responsable del fracaso de la revolución ganada con el sacrificio de la juventud nicaragüense, y debió implorar perdón a las madres de los miles de caídos por una causa que sirvió para enriquecer a unos cuantos y destrozar la economía del país.
Se dice que el perdón táctico pedido a la Iglesia Católica será extendido a la empresa privada, que fue despojada en los años 80, y a los “enemigos de la humanidad” (EE.UU.). Así quedaría el camino despejado para ganar las próximas elecciones, según cálculos de los estrategas sandinistas.
Pero el pueblo nicaragüense que sufrió y sufre las consecuencias de una guerra entre hermanos cuenta con el instrumento legal creado por la democracia, que es el voto secreto, para derrotar nuevamente al FSLN que no tiene estatura moral para regir el destino de nuestra Patria.