Edmundo Dávila Castelló[email protected]
Se entiende universalmente como “nivel de vida” de un individuo, de la sociedad o del país a que pertenece al conjunto de los siguientes factores: alimentación, vestuario, vivienda, salud, educación y recreación, condiciones que son imprescindibles para llevar una vida digna y productiva. De acuerdo con ello se mide la riqueza, la pobreza y la miseria a nivel individual o colectivo.
Actualmente se acepta una población mundial de unos 6,000 millones de habitantes, de los cuales el 54 por ciento, unos 3,300 millones se mantienen con menos de dos dólares diarios, que según el Banco Mundial, están situados en el umbral de la pobreza y otros 1,200 millones, el 20 por ciento de la humanidad, sobrevive con menos de un dólar diario, en el límite de la indigencia. Otros millones viven en la más completa miseria.
Según la Biblia y los estudiosos de la misma, la especie humana data de hace unos 6,000 años y atribuye las causas de la pobreza a diferentes factores: la explosión demográfica, la opresión de las minorías, la opresión económica de las naciones extranjeras, la explotación por los ricos, las guerras, el hambre, la sequía, la enfermedad, el mal gobierno, la burocracia, la muerte prematura, los vicios y las extravagancias, etc. causas que aunque no incluyen la corrupción política y otras, han permanecido con pocos cambios sustanciales a través de 60 siglos,
El gran economista y religioso inglés Thomas Robert Malthus (1765-1834), lanzó al mundo su famosa teoría de la población, que se incrementaba en progresión geométrica versus el crecimiento aritmético de los medios de subsistencia.
La tierra tendría cada vez menos recursos para absorber las necesidades del género humano… Malthus también pensaba que la naturaleza se encargaba de mantener el equilibrio entre la gente y los recursos, a través de pestes, guerras, miserias, etc. Las calamidades y desgracias colectivas provocadas por los hombres y la misma naturaleza, parecen corroborar las teorías malthusianas. La población mundial, se incrementa anualmente unos 87 millones de habitantes y se duplica cada 50 años.
Aunque las causas de la pobreza no estén basadas exclusivamente en las teorías maltusianas, es evidente que no pueden descartarse sus valiosas aportaciones a las ciencias económicas y sociales.
Los hombres son diferentes en su naturaleza desde su nacimiento y a través de su existencia y por ende sus vidas, serán asimismo diferentes desde el punto de vista social, económico y cultural, todo lo cual contribuye a favorecer la pobreza y la insondable brecha entre ricos y pobres.
Podrían aquí caber las teorías de Darwin y asimismo las de Herbert Spencer (1820-1903) que combina magistralmente las teorías evolucionistas de Darwin con el progreso social, aceptando la supervivencia de los seres humanos (de los más aptos), no sólo por razones biológicas, sino por las culturales, sicológicas, sociales-éticas, que se refieren a otros valores, a la diferenciación y a la estructura interna del hombre en todos esos campos.
La pobreza es una degradante y vergonzosa enfermedad social, que afecta gravemente el comportamiento natural de los hombres.
En Nicaragua se han presentado condiciones muy peculiares de pobreza, por ejemplo del 60% (1989), del 74% (1996), del cual un 43% podía considerarse a nivel de miseria. Por esos mismos años, el desempleo fue de un 46% y de 53.9% a pesar de que, paradójicamente, en el período 1980-1996, el país había recibido en préstamos y donaciones del mundo entero la astronómica cifra de unos 17,000 millones de dólares, o sea un promedio de 1,000 millones por año. Guardando las proporciones, estas gigantescas e inconcebibles ayudas, excederían con mucho a lo invertido con el Plan Marshall para reconstruir la Europa devastada por la Segunda Guerra Mundial. Históricamente no se conoce tanta “generosidad” de los países contribuyentes. así como la increíble falta de control y supervisión de dichos países.
En los países subdesarrollados y muy pobres, como el nuestro, no tiene sentido hablar de un Crecimiento Económico de 1%, 2,%, 3%, pues no refleja en absoluto la realidad económica del país. En Nicaragua, el incremento poblacional oscila entre 2.7% a 3.0 %. Aquí y por ahora, debería tenderse, con grandes esfuerzos a un Crecimiento Económico anual por lo menos dos veces mayor que el de la población 5.4%, para empezar y esperar pacientemente dentro de unos 40 años un PIB per cápita de unos cuatro dólares por día, de acuerdo a cálculos conservadores, escapándose el país del “umbral de la pobreza”.
Cada región debe identificar sus debilidades en sus estructuras económicas, políticas y sociales, para luego planificar y poder combatirlas. No exixten soluciones universales. Hay intangibles que obstaculizan el desarrollo por ejemplo fallas morales, falta de creatividad, de superación, de originalidad, de entusiasmo e iniciativa personal, de amor a la patria, al progreso, etc. virtudes ciudadanas en las cuales vamos a la zaga en Centroamérica.
Dicen que el gran pintor holandés Vincent Van Gogh (1853-1900), quien llevó una vida dramática, azarosa y deprimente (aunque sus cuadros se venden ahora en millones de dólares), antes de suicidarse, expresó estas dolorosas palabras: “Es inútil, la tristeza durará siempre”.
Si seguimos siendo héroes del no hacer nada, ¿no podríamos concluir lo mismo en cuanto a la pobreza?
El autor es ingeniero civil.