Carlos Lacayo Marenco
Los rivenses pasamos de tener la ciudad más limpia de Nicaragua a vivir en la más sucia, desordenada y contaminada. La Alcaldía de Rivas tiene más de treinta manzanas para mercados y paradas de buses, pero los comerciantes están en las aceras. Las consecuencias son graves para la ciudadanía y en especial para los más de mil quinientos alumnos del Colegio Santo Domingo que se exponen a ser atropellados por el tremendo desorden vial que esto provoca; peatones y comerciantes trabajan y transitan entre bicicletas, carretones, carros, camiones, buses, etc. Por otro lado, el polvo de la calle mezclado con excremento de caballos, perros, gatos y humanos baña constantemente las frutas, verduras, quesos, fritangas y demás productos que allí se mercadean y los que por allí transitan arrastran con sus zapatos la contaminación por toda la ciudad. Los comerciantes trabajan en condiciones muy difíciles: no tienen agua potable ni servicios higiénicos y no se pueden proteger del sol. Además de todos los peligros que ese desorden y suciedad significan para la ciudadanía, se violan las leyes del orden vial.
Sugiero hacer un levantamiento topográfico de las 30 manzanas destinadas a mercados y paradas de buses.
Contratar a un arquitecto y a un ingeniero para que presenten un proyecto de urbanización. Hacer andenes techados para trasladar a los mercaderes en forma ordenada y segura y prestar el dinero para este desarrollo que con toda facilidad pudiera ser recuperado en un término no mayor de diez años.
Ciudadano rivense.