Marcos García Bucardo (IZQ.) y Francisco Mayorga, muestran sus piernas mutiladas y con prótesis, un cruel recuerdo del trabajo de zapador que cumplieron en el Ejército.

Ejército nica abandona a ex zapadores

Ex militares que perdieron sus piernas, la vista y la audición, denuncian que la fuerza castrense no les da atención médica ni pensión vitalicia Advierten a los que están en Irak, que pueden correr la misma suerte Luis Felipe [email protected] Algunos ex zapadores del Ejército de Nicaragua que sufrieron accidentes en su trabajo de remoción […]

  • Ex militares que perdieron sus piernas, la vista y la audición, denuncian que la fuerza castrense no les da
    atención médica ni pensión vitalicia
  • Advierten a los que están en Irak, que pueden correr la misma suerte

Luis Felipe [email protected]

Algunos ex zapadores del Ejército de Nicaragua que sufrieron accidentes en su trabajo de remoción de minas antipersonales en los últimos años, están señalando a la institución militar de haberlos abandonados completamente, luego de quedar con discapacidad parcial o total.

Los ex soldados del Ejército advierten, además, al destacamento del Cuerpo de Ingenieros del contingente militar nicaragüense que salió en misión “humanitaria” a Irak, integrado por 46 zapadores, que serán descartados de la institución militar, en caso que sufran un accidente en Oriente Medio.

El ex zapador Marcos Antonio Guzmán Bucardo, no vidente y sin una de sus piernas; el explosivista Francisco Javier Mayorga, sin su pierna derecha; y el sondeador Elvín Aníbal Hernández Maltez, con sordera parcial en su oído izquierdo, revelaron a LA PRENSA que después de haber sufrido su accidente en el cumplimiento del deber, han caído en el olvido por parte del Ejército.

Los ex especialistas en desminado aseguran que la institución militar ni siquiera le presta atención médica en el Hospital Militar “Alejandro Dávila Bolaños” y tampoco cuentan con una pensión vitalicia en compensación al daño sufrido en labores humanitarias.

“No los tiramos a la calle”, dice el Ejército

El Ejército de Nicaragua, sin embargo, rechazó que sea política de la institución enviar prácticamente a la calle a los soldados que sufren lesiones en el ejercicio de sus funciones y quedan incapacitados para continuar en la vida militar.

“Del Ejército no hay ninguna bandidencia. Nosotros nunca hemos tirado a la calle a nadie”, expresó el teniente coronel Sergio Ugarte, Jefe del Cuerpo de Ingenieros Zapadores.

No obstante, los tres ex zapadores, todos de origen humilde y de diferentes departamentos del país, se quejaron de no recibir una indemnización acorde al miembro del cuerpo perdido o por la ausencia de uno de los sentidos, ocasionados por la explosión de una mina antipersonal.

Los ex militares aseguran que elevarán su queja ante asociaciones de derechos humanos en el país y la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Nacional.

BLANCO DE ACCIDENTES

Según un registro del Programa de Asistencia de Desminado en Centroamérica, de la Organización de Estados Americanos (PADCA-OEA), en Nicaragua se ha reportado un total de 511 víctimas de minas, de ellas, 381 eran civiles, en su mayoría campesinos del norte y centro del país.

Alrededor de 130 de las víctimas eran militares, de los cuales 40 sufrieron accidentes en labores de desminado, sobre todo después de 1990.

Datos de la Comisión Nacional de Desminado, provenientes del Ejército de Nicaragua, refieren que el total de minas sembradas en el país fueron ubicadas en 991 objetivos, entre puentes (39), torres de alta tensión (323), plantas energéticas (3), estaciones repetidoras (2), almacenes (4), un centro industrial, asentamientos o cooperativas (20), campos de antenas (2), destacamentos aéreos (2), objetivos militares (5).

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