- El nuevo presidente del BCIE es un nica de pura cepa. Es un blufileño de tez morena que con 55 años encima ahora tiene que guardar energías para cuidar a sus tres hijos, a su esposa, dedicar tiempo a su trabajo, su carrera y por lo menos venir cada mes a Nicaragua a comer rondón
Gabriel Sánchez Campbell [email protected]
Estar al teléfono con un tipo a quien no se le conoce y que de pronto empiece a hacer preguntas relacionadas con su carrera profesional y además, personales, debe ser algo incómodo. Pero ni modo, esta vez Harry Brautigam, el hombre que ocupará la silla presidencial del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) lo tuvo que hacer, porque cuando se realizó la primera parte de esta entrevista, en persona con el periodista, el tiempo fue tan corto que sólo se permitieron hablar generalidades.
Pero es que ese día la agenda de Brautigam realmente estaba llena. Tenía en lista una romería de actividades protocolarias que incluían presentaciones con los representantes de los organismos multilaterales, reuniones con las más altas autoridades gubernamentales y hasta cócteles.
No es parco al hablar, pero sí parece que es muy cuidadoso con lo de las entrevistas, por eso es que muchas de las respuestas que dio, si bien no fueron las del monólogo del sí y el no, apenas pasaron esa frontera.
¿Doctor Brautigam cuál fue su reacción cuando supo que era el nuevo presidente del BCIE?
Antes creo que tendría que contar cuando me hicieron la propuesta para ocupar la presidencia del Banco. Mi primera reacción fue rechazarla porque sabía cómo operaba políticamente esta institución, pero luego supe que habían nuevos lineamientos.
¿Cuáles eran esos nuevos lineamientos?
Ya no eran políticos, sino que hicieron una selección profesional y así la cosa fue diferente. Éramos 160 personas que optábamos al cargo y después sólo quedamos nueve. Luego tres y después sólo uno.
¿Cómo fue el proceso?
Luego de la gran selección, los nueve que quedamos tuvimos que ir a Honduras para pasar entrevistas con todos los gobernadores que son los ministros de Economía de cada país.
Pero cuando lo nombraron…
¿Qué es lo que sentí…? Bueno creo que es un gran honor, no creo que existe ningún profesional del sector financiero que haya trabajado en la parte internacional, como yo lo he hecho, que no tenga el deseo de liderar una institución como el BCIE.
¿Y usted quería hacer eso?
Muy en el fondo sí. El BCIE es una gran institución que tiene un papel muy importante que jugar ahora que se atraviesan algunos procesos particulares en Centroamérica con una coyuntura particular.
¿Existe alguna acción o anuncio particular con el que usted desee inaugurar su puesto?
Anuncios particulares no hay. Los planes pues deben ser formulados, pero hay cosas que están claras: una de ellas es que Centroamérica está enfrentándose a grandes oportunidades y retos, como el potencial que ofrece la integración centroamericana. Y en la región el BCIE es la única institución de desarrollo que en realidad tiene el mandato de integración.
También hay que ver la oportunidad que se presenta con el Cafta; representa ver a la región como una oportunidad de hacer negociaos y de invertir.
Usted se mantendrá por los próximos cinco años en la presidencia del BCIE y hay muchos procesos importantes para la región que están en marca como la Unión Aduanera, el Cafta y el ALCA. ¿Qué aportes se deberán hacer para consolidar el bloque de estos cinco países como una región, así como en Europa?
Es realmente empezando a ver estos países como una región, y el papel que pretende jugar el BCIE es del factor aglutinante. Por ejemplo para mencionarte uno te puedo poner el caso de la unión aduanera, el enfoque de proyectos regionales que ayuden a poner la región en el radar de los inversionistas internacionales. No sólo con financiamiento se puede hacer presente el BCIE sino a través de programas que ayuden a lograr hacer una plataforma de inversiones.
Hay que hacer mayores proyectos regionales que ayuden a un mayor número de personas. Hay que atender las necesidades individuales, pero hay que verlos de forma regional para ponernos en el radar.
¿Cree que hay proyectos en los que se puede poner la región en el radar o en una plataforma de inversión?
Sí, en infraestructura, en carreteras, en telecomunicaciones, en energía hay mucho que hacer. No es solamente el desarrollo de proyectos de ese tipo, sino con la visión regional para la creación de eficiencia. Si se lleva una carretera de A a la B pero de forma eficiente, esto ayudará para que todos los países involucrados se beneficien.
¿Hay algún proyecto particular a corto o largo plazo?
Pues realmente es muy prematuro hablar sobre eso, porque sólo soy el presidente electo, así que creo que los más grandes proyectos que se apoyará son el Plan Puebla Panamá, pero más nada.
¿Cómo percibe situación económica de Centroamérica?
Es mixta, pero es mucho mejor que en el pasado y el futuro se ve más promisorio y realmente eso es lo interesante porque no todo el tiempo nos podemos enmarcar en la situación actual. Hay que ver más allá para que entendamos qué cosas se deben hacer. Hay que integrarnos más, hay que mejorar lo que hacemos, tenemos que hacer más eficiente nuestra producción, debemos integrarnos más a los mercados internacionales, pero tenemos que sentar las bases. No es algo que se logra de la noche a la mañana pero se tiene que hacer.
¿Qué cosas considera se deben hacer para mejorar la producción?
No se trata de lo que yo pienso, de qué es lo que se debe hacer. Cada país sabe lo que tiene que hacer y lo están haciendo en cierto grado. Estaremos mucho mejor en la medida que logremos integrar esos esfuerzos y tengamos dos tipos de eficiencia: la del trabajo en conjunto y la de los resultados.
¿Siendo usted nicaragüense se podría esperar un mayor flujo de apoyo del BCIE al país?
No. El BCIE es para todos los centroamericanos, en lo que debemos estar capacitados es para enfrentar las necesidades particulares de cada economía. Una economía como la costarricense es completamente diferente a la nicaragüenses y la de este país no se parece a la guatemalteca, así que la idea es fortalecer al BCIE para que se puedan fortalecer las necesidades regionales y particulares.
¿Cuáles cree que son las necesidades particulares de Nicaragua?
Eso lo dirá el Gobierno de Nicaragua. Es demasiado prematuro para mí decir cuáles son las necesidades y particularidades a mejorar.
¿La relación con la empresa privada qué tan importante es para el BCIE?
El 30 por ciento de las ayudas se que canalizan a través de los intermediarios quedan en manos de la empresa privada ya que son los grandes motores de la economía y pueden ayudar a mejorar el desarrollo de un país. Por eso es que creo que podemos apoyarlos y así favorecemos al desarrollo.
¿Qué hay para las pequeñas y medianas empresas. Las Pymes?
Nosotros apoyamos fuertemente a las Pymes, pero hay mucho dinero con que se les apoya porque esto representa el 80 por ciento de la economía de los países y al apoyarlos no significa que se le dará financiamiento sino que hay que mejorar el entorno donde se desarrollan.
¿Tienen identificado algún rubro particular de Pymes para apoyarlo?
Se ha apoyado a los Pymes y las microfinancieras, pero programas específicos que se tomarán antes de entrar a ocupar la presidencia sería un error de mi parte hablarlo porque hay que seguir procedimientos. Lo que puedo decir es que nuestro compromiso es continuar trabajando para aliviar la pobreza en Centroamérica y ése es nuestro objetivo. Pero para alcanzarlo significará apoyar a las Pymes de cada país.
¿Hay alguna política determinada para trabajar con las pymes?
Tanto en Nicaragua como en Centroamérica se ha dado apoyo, pero no te podría dar detalles de cómo se han desarrollado los lineamientos
En cuanto a las aperturas comerciales, Cafta, ALCA y demás, las Pymes se sabe que tienen que volverse competitivas. ¿Qué hacer para que la entrada de acuerdos comerciales no signifique la debacle de ese sector?
Hay que poner atención no solamente al aspecto de financiamiento como el capital de trabajo ni inversiones que necesitan las Pymes, sino que hay que poner mucha atención en el entorno que ellos se desenvuelven político y económico, para determinar si el entorno facilita su desarrollo o no.
Ver cuáles son los obstáculos que imposibilitan su desarrollo, las prácticas de negocios que impiden eso. No es sólo una cuestión de financiamiento sino que hay que ver que es igual de importante trabajar en el entorno facilitador de las Pymes.
Los factores políticos en países como Nicaragua inciden por encima de lo económico, ¿qué se debe hacer para que el primer punto no impere sobre el segundo en toda la región?
Lo único que una institución como el BCIE trata de hacer es buscar la adopción de mejores prácticas de competencia, el resto es decisión de cada país o nación.
CENTROAMÉRICA Y SU INTEGRACIÓN
Harry Brautigam cree que el istmo ha avanzado mucho en el proceso de integración económica.
“Se ha avanzado muchísimo. Lo que queremos es vernos orientando a cada país como un componente en la región. Viendo la posibilidad de vernos como un bloque. No sólo de forma individual, no es sólo cuestión de financiamiento sino de atracción de inversión, por eso el ritmo de regionalización se irá desarrollando para ver la región como un mercado de productos o como un suplidor de productos”.
Asegura que el BCIE tiene un doble propósito, de integración y de apoyo al desarrollo por lo que se tiene que fomentar el financiamiento de proyectos regionales, pero también puede apoyar incentivando al poder de convocatoria para iniciar el diálogo con los diferente jugadores económicos a todos los niveles.
El rondón, el golf y Bluefields
Harry Brautigam, el hombre que ocupará la silla presidencial del BCIE el próximo primero de septiembre, es un nicaragüense originario de Bluefields. Nació el 29 de octubre de 1948.
Permaneció en el Atlántico durante toda su educación primaria y se trasladó luego a Diriamba a cursar sus estudios secundarios. Luego estudió en Managua y consiguió un beca para salir del país. Estudió Administración de Empresas en México. Se educó también en Inglaterra y Estados Unidos.
Viene con mucha frecuencia al país, por lo menos 12 veces en el año y cuenta que lo primero que hace es comer cualquiera de las comidas típicas. Le encanta el rondón, una sopa de carne, cerdo y pescado, agua de coco y verduras típicas de Bluefields. Le gusta también el vigorón y el gallo pinto.
Cuando visita Bluefields, pasa con sus primos, ya que sus hermanos y su madre viven en otros países. Vive con su esposa, sus tres hijos y su nana, y ve a su madre cada tres meses.
En sus ratos libres hace el “ridículo jugando golf”, como él mismo dice entre risas, porque es un deporte que requiere tiempo y dedicación y pese a que lo disfruta tanto, casi nunca lo practica.