- Pedirán al INJD que asuma gastos
Francisco Jarquín Soto [email protected]
Luego de la doble suspensión de los partidos de fútbol en el estadio Tomas Cranshaw, de Managua, la Federación Nicaragüense de Fútbol (Fenifut) se siente atada de pies y manos, porque aparte de tener control para decidir sobre esa instalación, tampoco el sistema de competencia tiene prevista alguna regla para este tipo de situaciones.
El domingo se suspendió el juego de ida de la semifinal del fútbol femenino, entre el Diriangén y la UNAN-Managua, y dos horas más tardes tuvo la misma suerte el desafío del masculino de Primera División, entre Parmalat y los Caciques del Diriangén.
Todo debido a que en el terreno de juego, habían dos vestidores y una rastra, que impedían el desarrollo de los encuentros.
Sin embargo en un comunicado del Instituto Nicaragüense de Juventud y Deportes (INJD), asegura que desde el 28 de julio, la Fenifut sabía de las actividades en el Cranshaw para los días 15 y 16 de agosto, pero Roberto Ríos, secretario técnico de la federación insiste que hasta la semana pasada se recibió un fax donde se les enteraba de estos planes.
“A nosotros nos avisan de las actividades hasta el jueves de la semana pasada y ya no pudimos hacer nada para cambiar las cosas”, expresó Ríos.
El equipo femenino del Diriangén introdujo una carta alegando que el club de casa, la UNAN-Managua, debió garantizar las condiciones en el estadio, y por tanto debe asumir los gastos a lo que incurrieron los clubes visitantes.
Pero la comisión disciplinaria de Fenifut, decidió que fue por fuerza mayor que no se desarrollaron los juegos pero mandará una carta al INJD, para que se hagan responsable de los gastos de los oncenos de Diriamba.
“Los encargados del INJD nos garantizaron que todo estaría listo para las 11:00 a.m. del domingo”, explicó Ríos, visor del partido Parmalat y Diriangén.
Lo que lamenta el INJD, es que la empresa a la que le alquilaron el estadio no cumplieron en sacar la rastra y los dos contenedores, tal como se lo había prometido. Por otro lado, la federación de fútbol tuvo cuatro días para advertir del problema a los jugadores.