Bienal

Hugo Palma Ibarra En los años 80 el crítico italiano Achille Bonito Oliva, fundador del movimiento artístico La transvanguardia, dijo que los artistas de su grupo tenían que hacer lo que él consideraba conveniente. Los jurados de la IV Bienal pretendieron ser los nuevos Achille Bonito Oliva pero sin tener su talento, capacidad y astucia. […]

Hugo Palma Ibarra

En los años 80 el crítico italiano Achille Bonito Oliva, fundador del movimiento artístico La transvanguardia, dijo que los artistas de su grupo tenían que hacer lo que él consideraba conveniente. Los jurados de la IV Bienal pretendieron ser los nuevos Achille Bonito Oliva pero sin tener su talento, capacidad y astucia.

El jurado de dicha Bienal cometió dos errores garrafales. El primero, otorgar los seis premios por unanimidad, pero ésta no existe al cien por ciento y por lo tanto el jurado demostró falta de criterio y dejó mucho en qué pensar. El segundo error fue más grave. Otorgó el segundo premio a una obra que fue una “performance”, es decir una actuación que se improvisó en el momento en que tomábamos asiento. Debido a la calidad de la obra, los niños repartieron papelitos e hisopos (para limpiarse el interior de las orejas) hasta en ese momento, y el jurado participaba por primera vez de ella. Sin embargo ya estaba ya listo un cheque por tres mil dólares para el ganador. Eso fue una falta de respeto al público y de seriedad del jurado.

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