- El Convento y la Iglesia de San Francisco, en Granada, tienen un gran valor histórico. En la Iglesia predicó Fray Bartolomé de las Casas. El Convento fue atacado por el pirata Dampiere, sirvió de universidad, prisión en tiempo de Walker, funcionó el Colegio de Granada y el Instituto Nacional
de Oriente. Actualmente es un extraordinario Centro Cultural con atractivos como la
colección que estuvo en el Patio de los Ídolos en el Colegio Centroamérica
Roberto Sánchez RamírezEspecial para LA [email protected]
Si las gruesas paredes pudieran hablar se escucharía la voz de Fray Bartolomé de las Casas clamando por los indígenas. Se oirían los gritos del pirata Dampiere ordenando destrucción y muerte, las quejas de los prisioneros encarcelados por orden del filibustero William Walker
Es tan interesante la historia del Convento y la Iglesia de San Francisco, en Granada, que desde su fundación en 1529, significan para la ciudad uno de los principales atractivos y más aún luego de una extraordinaria restauración realizada por el Instituto Nicaragüense de Cultura con apoyo financiero de Suecia. Es el mejor Centro Cultural que existe en Nicaragua.
Fue Fray Toribio Benavente Motilina quien fundó el Convento. La Iglesia se terminó de construir en la tercera década del siglo XVII. El historiador José Dolores Gámez señala que en 1534 Fray Bartolomé de las Casas estaba en Nicaragua oponiéndose a las arbitrariedades de los Contreras y según la tradición predicó en el púlpito que ahora está restaurado. En abril de 1685 la ciudad fue atacada por el pirata Dampiere, el Convento es dañado por el incendio y reconstruído con mejores materiales, cuyo detalle es citado en la crónica de su visita en 1751 por el Obispo Morel de Santa Cruz.
En 1830 el convento quedó abandonado ya que por las leyes promulgadas ese mismo año se abolieron los monasterios, en 1835 sirvió de universidad. En 1856 se convirtió en prisión y resultó con daños por los combates que hubo en los alrededores y la destrucción fue mucha cuando Walker decidió incendiar la ciudad antes de abandonarla. En 1874 se dio una reconstrucción que vario bastante la forma del Convento. Hay una descripción del historiador Pío Bolaños que data de 1880, se refiere al pequeño cementerio que está en el patio detrás del campanario.
En 1885 hubo una gran reestructuración del Convento. Para entonces se había convertido en centro educativo donde funcionó primero el Colegio de Granada y luego el Instituto Nacional de Oriente hasta 1975. Durante ese periodo estudiaron y laboraron personajes de nuestra historia. El Dr. Manuel Coronel Matus fue estudiante y también director. Figuró como inspector y docente el Gral. José María Moncada Tapia.
En 1970 se dio un hecho muy importante, la extraordinaria Colección Estatuaria de Zapatera descubierta por Squier y Bovallius que había estado en el Colegio Centroamérica, regentado por los Padres Jesuitas, es trasladada al llamado Salón Rubén Darío del Convento. Hubo un período de abandono, hasta que en 1989 se inició el proceso de restauración con el financiamiento del gobierno de Suecia.Este proceso finalizó en marzo del 2003.
El Centro Cultural Antiguo Convento de San Francisco está administrado por el Instituto Nicaragüense de Cultura. En cambio la Iglesia esta bajo la administración de la Diócesis de Granada. Junto con la colección de ídolos, se han establecido diferentes salas y se anuncian otras que aumentaran el atractivo y el número de visitantes.
FUENTE DE INFORMACIÓN
Boletín Nicaragüense de Bibliografía y Documentación, editado por el Banco Central de Nicaragua, números 28, 32-33, 34,35-36. En especial el número 32-33, donde se publica el estudio del Dr. Jorge Eduardo Arellano Sandino titulado “La colección Squier-Zapatera”, también del mismo autor “ La isla santuario de Zapatera y sus estatuas con alter ego”
Especial agradecimiento al Poeta Gustavo Adolfo Paez, Director del Centro Cultural Antiguo Convento de San Francisco, igual que al personal que proporcionaron valiosas informaciones y la compañía para realizar esta publicación.
VER TAMBIÉN:
Ídolos que recuerdan a Squier, Bovallius y los Padres Jesuitas