- La mitad de los nicaragüenses, como no puede comprar ni una estufa de gas ni una cocina eléctrica, usan leña
Arturo Mcfields Yescas [email protected]
La falta de energía eléctrica es un problema serio en Nicaragua, expreso Raúl Solórzano, presidente de la Comisión Nacional de Energía (CNE), al explicar que la mitad del país carece de este servicio.
Nicaragua es el país que ocupa el último lugar en cobertura eléctrica de toda Centroamérica, según los datos oficiales.
La cobertura del sistema eléctrico en El Salvador es del 77 por ciento, en Guatemala del 79.9, en Honduras del 61.9, en Nicaragua del 60, en Panamá del 70 y en Costa Rica del 95 por ciento.
Costa Rica es el único país del istmo con un servicio de energía que, además de tener mayor cobertura territorial, es administrado por el Estado.
Ruth Selma Herrera, presidenta de la Red de Defensa al Consumidor de Nicaragua, dice que la privatización no siempre ha sido saludable, ya que en algunos países, como República Dominicana, el servicio ha tenido un estancamiento y la población ha pagado los daños de la privatización.
La trasnacional española Unión Fenosa, que presta servicio en República Dominicana, estuvo al filo de una intervención gubernamental en ese país, hace semanas, por las deudas enormes que tenía con las empresas generadoras, lo que ocasionó constantes interrupciones en el servicio, aseguró Herrera.
“El problema con las privatizaciones es, aparte de que inventan nuevos cobros, es que conllevan a un serio deterioro del servicio y del mantenimiento de transmisión; se trasladan las utilidades a la casa principal en España y se promueve un concepto equivocado de gestión de los servicios, al confundir lo servicios públicos con mercancías”, añadió.
Raúl Solórzano dijo que no se puede culpar a la privatización por la falta de cobertura o el mal servicio, porque a su juicio ésta es una obligación de los gobiernos de cada país y requiere una fuerte inversión.
“Nicaragua es como un ladrillo de barro, aunque le echemos un poquito de agua, esa agua se la traga el ladrillo y no se ve el efecto, ese es nuestro problema con la inversión”, comentó Solórzano.
Para que Nicaragua logre aumentar la cobertura del servicio eléctrico a un 70 por ciento, tendría que realizar una inversión de 10 millones de dólares anuales, en este campo por un período de siete años continuos.
EN LA ERA DE LEÑA
Según la CNE, los altos costos de la energía eléctrica y la poca cobertura de este servicio hacen que la leña sea la energía de mayor consumo a nivel nacional, entre el 54 por ciento de la población, seguida de un 34.6 por ciento que utiliza los derivados del petróleo y el 3.3 que usa residuos vegetales.
“La mitad de los nicaragüenses no puede comprar ni una estufa de gas ni una cocina eléctrica, entonces usan leña, éste es el combustible más importante en Nicaragua y al mismo tiempo es la destrucción de los bosques”, dijo Solórzano.
FALTA ORDEN
El empresario Adolfo Argüello explicó que el 77.1 por ciento de la energía que se genera en Nicaragua es térmica, el 11.1 por ciento es hidroeléctrica y el 8.1 es geotérmica.
Según Argüello, esto representa un contrasentido si se toma en cuenta que el 57.5 por ciento del potencial generador de energía se encuentra en las fuentes de origen hidroeléctrica.
Los datos del CNE revelan que el 32.7 por ciento de las fuentes energéticas de Nicaragua son geotérmicas, 6.5 de biomasa y el 3.3 por ciento de energía eólica.
A pesar de esto el país gasta 300 millones de dólares al año en la compra de petróleo, lo que equivale al 33 por ciento del Presupuesto General de la República.
El problema energético en Nicaragua fue discutido el fin de semana en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), entre representantes del Gobierno y del sector privado. El evento fue promovido por el Programa de Políticas Públicas de la UNI, con el auspicio del Grupo UNO.