- El encarcelamiento de Arnoldo Alemán, la crisis interna del PLC arnoldista, y las debilidades del gobierno
a pesar de su legitimidad y su proyección por la lucha anticorrupción que ha librado en los últimos dos años, han ubicado de nuevo al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), como el principal eje de la
negociación política en Nicaragua, según la percepción de algunos analistas y sectores.
Juan José [email protected]
Una sorpresiva reunión de más de cuatro horas entre el presidente Enrique Bolaños y el secretario general del FSLN, Daniel Ortega, el pasado 9 de agosto en Casa Presidencial, supuestamente para analizar temas económicos y las reformas institucionales propuestas por el gobierno, parecen confirmar un nuevo pacto político entre el gobierno y los sandinistas, señalaron esta semana dirigentes del liberalismo arnoldista.
La cita entre Ortega y Bolaños se produjo a pocas horas de conocerse la decisión judicial de trasladar al ahora reo Arnoldo Alemán, procesado por lavado de dinero, fraude y malversación, desde su hacienda El Chile, donde guardaba un polémico arresto domiciliario, hasta una celda en las instalaciones de la Dirección de Investigaciones Criminales (DIC), de la Policía nacional.
Presumen acuerdo FSLN-gobierno
Pero lo que más llama la atención de los analistas es el rol que jugó Ortega en esa reunión, quien llevó la voz cantante en una comparencia posterior ante la prensa, ante un mandatario silencioso y cabizbajo, que por momento asentía afirmativamente lo dicho por el dirigente sandinista.
Tanto Bolaños como Ortega negaron en esa ocasión que el traslado de Alemán a una cárcel segura en la DIC, haya sido parte de una negociación política entre el gobierno y el FSLN, pero la duda persiste tras la denuncia de sectores arnoldistas de un evidente acuerdo entre ambos actores políticos.
Según el diputado liberal y directivo del CEN del PLC, Wilfredo Navarro, el FSLN está actuando en estos momentos en una actitud que calificó de “oportunista” y “chantajista”, tratando de sacar ventaja.
“Lo que el Frente está manejando y está proyectando inteligentemente es la posibilidad de lograr una negociación simultánea, a dos bandas (con el gobierno y con el arnoldismo)”, aprovechando la debilidad del gobierno y la grave crisis interna del PLC, a raíz del proceso por corrupción a su principal líder.
“Nosotros, el PLC, no vamos a estar sujetos a ese juego de chantaje político, a ese juego a dos bandas, sencillamente vamos a apoyar lo que nos parezca más acertado y si ganamos, ganamos y si perdemos, perdemos”, explica Navarro.
“Nuestra estrategia estará encaminada a fortalecer al partido, las mismas movilizaciones a favor de la libertad de Arnoldo, son parte de la demostración de fuerza y de la fortaleza organizativa del PLC”, dijo.
Desmontarán influencia Sandinista en Poder Judicial
“Nosotros estamos definiendo una estrategia parlamentaria en torno a la agenda legislativa, vamos a ver con mucho cuidado temas como el Tratado de Libre Comercio (TLC), sobre el cual tenemos una posición positiva, hay una discusión interna en el partido sobre el tema de la destrucción de los SAM-7, que tiene que ver con el equilibrio y el balance razonable de fuerzas en Centroamérica y con el tema de la Ley de Carrera Judicial”, explica.
Sobre la Ley de Carrera Judicial añade que propondrán reformas profundas al anteproyecto que analiza el Parlamento, “porque creemos que la ley no debe perennizar a los actuales jueces (que a su juicio son en su mayoría sandinistas) y que debe hacerse un cambio total de los mismos”.
“Vamos a proponer que todos los jueces deberán someterse a un análisis y estudio riguroso y creemos que se debe plasmar la necesidad de que ninguna persona que haya pertenecido en el pasado a organismos represivos, como la Seguridad del Estado, violadores de los derechos humanos sea inhibida para ser juez”, dijo.
“Creemos que si realmente el gobierno quiere cambiarle el rostro al Poder Judicial, apoyará la propuesta del PLC y hay otros temas de interés nacional, donde nuestra posición será apoyar las medidas que beneficien al país y vamos a ver menos el interés partidario”, añade.
Navarro señala que el encarcelamiento de Arnoldo Alemán no debilitará la capacidad de negociación del PLC, “yo creo que no, más bien nos quita un peso”, acota, pero advierte que no cesarán en la defensa de su líder en los aspectos legales del caso y en la movilización política.
Pacto libero-sandinista deteriorado
“Donde está Arnoldo ahora (en El Chipote), ya no le pueden hacer más daño, y ya no tenemos ese chantaje que nos hacía el FSLN, cuando amenazaba con ejecutar acciones contra Arnoldo Alemán”, dijo.
“Esa era una actitud visceral y totalmente fuera de toda la lógica del sandinismo”, apunta.
Para Navarro el PLC nunca ha considerado al FSLN un aliado “sincero”, aunque no se refiere al pacto suscrito en el año 2000 entre el ex mandatario Arnoldo Alemán y Daniel Ortega. “Ese es un partido chantajista que aprovechándose que controla el Poder Judicial ha querido exprimir al PLC y al gobierno, en ese sentido nuestras perspectivas de alianza están más cerca de Camino Cristiano y de la Resistencia Nicaragüense y en cierto momento con la bancada Azul y Blanco (leal al gobierno de Bolaños) en temas que interesen a Nicaragua”, precisa.
Alemán condujo al abismo al PLC
De acuerdo al diputado Azul y Blanco, Jaime Morales Carazo, el principal responsable del deterioro del PLC es el mismo Arnoldo Alemán, quien, en el gobierno y fuera de esa estructura de poder mantuvo una actitud de confrontación, de intransigencia, de cerrar espacios, de rechazar a posibles aliados y se fue quedando solo.
“(Alemán) pasó de proceso impresionante de falta de buen criterio y de juicio político, teniendo el control de la Asamblea Nacional, pierde la directiva, propicia su desafuero por su intransigencia, va a El Chile, ahora salta al Chipote y luego no se sabe adónde irá”, señala.
De acuerdo al legislador Alemán y su “séquito” de asesores motivados por cuestiones pasionales y viscerales manejaron mal tres frentes vitales para su sobrevivencia política, el judicial, el económico financiero (para la sobreviviencia de los recursos económicos) y el político.
“No dejaron ni un portillo para la negociación y condujeron a que los otros actores políticos evaluaran como desfavorables los costos beneficios de su relación y eso provocó un aislamiento, un distanciamiento”, dijo.
El PLC perdió también su estructura como partido e inicia un proceso de involución, regresando al concepto de la banda o la pandilla, con manifestaciones de amenazas y del uso de la fuerza. “Eso es vergonzoso”, sentencia Morales Carazo.
La verdadera oposición
El parlamentario Azul y Blanco, considera que en medio de toda esta crisis pública e interna del PLC, el Frente Sandinista se proyecta como el verdadero partido de oposición, tras lo que él considera el “suicidio político” al que condujo al PLC, Arnoldo Alemán.
En tanto, el gobierno, con el prestigio logrado con la lucha anticorrupción se proyecta como el otro polo de la negociación política en Nicaragua, según Morales Carazo.
El diputado considera positivo el hecho de que el FSLN se convierta en el interlocutor del gobierno de Bolaños en términos de negociación política y gobernabilidad, aunque acota que el partido rojinegro ha dado muestras de madurez política, pese a los temores de muchos sectores de que saque el mejor partido de las crisis interna de sus adversarios.
Se consultó a varios diputados y líderes sandinistas sobre el tema, pero algunos declinaron comentar el caso y alegaron que se encontraban ocupados en una encerrona en Montelimar analizando estrategias de cara a las próximas elecciones y sobre otros asuntos como las reformas institucionales y los programas económicos planteados por el gobierno de Enrique Bolaños.
Una obsesión patológica
El ex mandatario Arnoldo Alemán tiene una obsesión patológica, él sigue creyendo que sigue siendo el Rey, como dice la popular canción mexicana, afirma el diputado Jaime Morales Carazo. “Está rodeado de una corte de opereta bufa que le alimenta el ego, nadie le contradice, cree contar con un poder centralizado al extremo, donde los ‘asesores’ le sobran, el monólogo del poder lo ha aislado, vive en un mundo ficticio, irreal, macóndico y kafkiano”, sentencia.