José Adán [email protected]
El pasado 15 de agosto se celebró el Día Nacional del Fisioterapeuta, pero ella no tuvo dinero para celebrarlo. Por lo general, siempre hay poco dinero con qué celebrar algo.
Ivania Benavides, presidenta de la Asociación de Fisioterapeutas de Nicaragua (Afinic) y trabajadora del Hospital Nacional de Rehabilitación Aldo Chavarría, la situación de los fisioterapeutas del país, aparte de la grave crisis económica que los afecta, se agudiza por la falta de materiales básicos para poner en práctica los conocimientos.
“No contamos realmente con el material suficiente para trabajar, por ejemplo este es un hospital nacional, el Aldo Chavarría, un hospital de rehabilitación y contamos con los mínimos recursos para trabajar, a veces no tenemos ni una compresa caliente, sólo las manos de los fisioterapeutas están siempre listas, por vocación y amor al paciente, pero la vocación y el servicio no logran quitar el hambre”, dice.
Basta echar una mirada dentro del hospital para comprobar que efectivamente el centro hospitalario carece de materiales y equipos de rehabilitación.
Cuando la vocación se debilita
La sala de mecanoterapia del Hospital Aldo Chavarría, donde entrenan a las personas con discapacidad para que recuperen sus movimientos, parece más un museo de máquinas medievales. Aquí la gente trae sus propios equipos y con ayuda de cosas artesanales, como pelotas, almohadas y muletas, ayudan a sus familiares con las terapias semanales.
“Ojalá que el Ministerio de Salud se preocupe más por dar una mayor cobertura de salud en fisioterapia, porque aquí los pacientes vienen y el área de mecanoterapia no es óptima, falta de todo, no hay presupuesto para comprar una bicicleta, una banda sin fin, caminadoras, no hay comprensas calientes, no hay casi nada”, dice Ivania Benavides.
Ella tiene 21 años dedicados a esa profesión. La aprendió en los años de la guerra y desde entonces por sus manos han pasado cientos de personas con problemas de discapacidad, a quienes les ha ayudado a reincorporarse a la vida social. Pero ahora siente que esa vocación se debilita ante una difícil situación económica.
Llamado al MINSA
“Todavía no me quiero salir de mi campo, lo tengo por vocación, no es por el salario que tenemos, que ya sabemos que es la principal limitante de todos los fisioterapeutas, no se nos ha querido reconocer realmente el valor de la carrera. Contamos con licenciaturas y muchísimos años de experiencia, y ni a unos ni a otros se nos ha querido reconocer, y por eso quiero aprovechar esta oportunidad para llamar a las organizaciones gremiales y sindicales y al ministro de Salud, José Antonio Alvarado, para que seamos incluidas dentro del convenio colectivo, mientras, nosotros nunca vamos a tener una reclasificación salarial adecuada a nuestra capacidad”, señala.
Los fisioterapeutas del Ministerio de Salud están en la escala 11, como técnico medios, pero todos, o casi todos, son licenciados y en menor cantidad técnicos superiores en fisioterapia.
El Minsa asegura que aunque con dificultades, la institución está cubriendo las necesidades de las personas con discapacidad con la oferta de fisioterapeutas que existen en el sistema. Ivania Benavides se ríe de este argumento.
“Aquí cada compañera atiende hasta 40 pacientes semanales, pero en realidad hay mucha más demanda; no es suficiente el personal que va quedando, como el campo laboral no es bien pagado, entonces la gente se va a trabajar a domicilio, a la empresa privada, en el Minsa ya sólo quedamos pocos, la gente nueva no quiere venir al Minsa, porque es mal pagada la carrera”, explica.
Por aquí empieza el maltrato
Su preocupación es compartida por Gerardo Mejía Baltodano, el presidente de la Asociación Nicaragüense para la Integración Comunitaria, un organismo no gubernamental dedicado a promover los derechos de las personas con discapacidades a integrarse a la sociedad.
“¿Qué opino de la política gubernamental respecto a las personas con discapacidad? Sigue siendo mala, recientemente se instaló nuevamente, porque ya se ha instalado varias veces el Consejo Nacional de Rehabilitación, ojalá esta vez sí funcione”, señala Mejía.
El Minsa reinstaló y juramentó como secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Prevención, Rehabilitación y Equiparación de Oportunidades para las personas con discapacidad, al doctor Guillermo Gosembruch, por mandato de la Ley 202, Ley de Oportunidades para las personas con discapacidad.
Mejía también dice que el sistema de salud estatal no trata muy bien a los fisioterapeutas: “Y si no tratan bien al fisioterapeuta, que es quien ayuda a las personas con discapacidad, no están tratando bien a quienes tienen esos problemas. El desprecio a la labor del fisioterapeuta, es un desprecio a las personas con discapacidad”, dice Mejía.
“Yo pienso que los fisioterapeutas hacen un trabajo extraordinario en el país, sin embargo creo que todavía la red de fisioterapistas en las unidades de salud es muy ineficiente en cuanto a cantidad. El Minsa hace esfuerzos, pero no son suficientes. El problema aquí es que a los fisioterapeutas les pagan tan poco, que jamás se va cubrir el déficit de atención a las personas con discapacidad”, señala.