José Adán Silva [email protected]
Tres grandes momentos en la historia nacional han propiciado el auge de la fisioterapia: una epidemia de poliomielitis, un terremoto y una larga guerra de más de una década.
Fátima Orozco, jefa del Departamento de Fisioterapia del Instituto Politécnico de la Salud, donde se forman a los fisioterapeutas, nos cuenta la historia de esta profesión.
Aunque hay varias versiones sobre cuál fue la primera generación de graduados en fisioterapia, ella dice que una de las más creíbles es la promoción de fisioterapeutas que se dio en los años ‘50, cuando una epidemia de polio hacía estragos en el país.
Esa primera generación, con formación técnica de menos de un año, se facilitó con la llegada a León de un barco-hospital itinerante llamado Hope (Esperanza, en inglés).
Otra versión indica que los primeros procesos de formación eran en los hospitales regidos por monjas, principalmente en el Hospital San Vicente de Paul, donde presuntamente se dio la primera graduación un 15 de agosto, entre finales de los años ‘50 e inicios de los ‘60, y que desde entonces se bautizó cada 15 de agosto como Día Nacional del Fisioterapeuta.
Lo que sí está seguro, es que la demanda aumentó con el terremoto de 1972 en Managua, donde más de 10 mil personas murieron y miles más quedaron con discapacidad.
“Entonces la oferta del Ministerio de Salud mandó a hacer cursos de capacitación en el Hospital El Retiro y en el Hospital de Rehabilitación Jesús de la Buena Esperanza, hoy conocido como Aldo Chavarría. Éstos tenían una formación técnica de dos años”, cuenta Orozco.
Pasó el terremoto y llegó la guerra civil y la guerra de los años ‘80. “Posteriormente, con la necesidad de perfeccionar los conocimientos y darle acreditación profesional, la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua comenzó la formación oficial a partir del año 82, en los primeros años de la guerra, a nivel de técnico superior, para bachilleres. Este proceso se vino consolidando hasta llegar al nivel de licenciatura”.
Carrera poco atractiva
A partir de 1996, la Universidad Nacional Autónoma (UNAN) abrió un plan de complementación para que los técnicos superiores pudieran licenciarse.
En 1999 se fundó la carrera de licenciatura en fisioterapia en la UNAN, con cinco años de estudio.
La fisioterapia es una carrera poco apetecida por los bachilleres. Antes las ofertas eran de 50 a 60 cupos, ahora las han bajado a 45.
Ahora la carrera cuenta con 150 alumnos de primero a quinto año, pero probablemente no todos se graduarán: De 55 alumnos que entraron hace cinco años, sólo 13 egresarán este año.