Un grupo de autodefensa durante una ceremonia en la jungla peruana de Junin, al este de Lima. El Gobierno peruano planea armar a cientos de campesinos pobres y de agricultores para ayudar a los militares a detener el resurgimiento de la guerrilla de Sendero Luminoso. El gobierno está infiltrando a los llamados “ronderos”, pobladores que hacen patrullaje en sus comunidades para protegerlos de los rebeldes y que ayudan a los militares en la cacería de columnas de la guerrilla maoísta.