Conflictos

Emma Lugo Downin Si quisiéramos podríamos cambiar el mundo en que vivimos. El nicaragüense en general es trabajador, abierto, generoso, ingenioso e inteligente, pero nos aferramos a líderes egoístas que sólo buscan prebendas y cuotas de poder, y crean conflictos para mejor manejar las masas. Donde hay diferencias de temperamento, opinión, ideales, valores e intereses, […]

Emma Lugo Downin

Si quisiéramos podríamos cambiar el mundo en que vivimos. El nicaragüense en general es trabajador, abierto, generoso, ingenioso e inteligente, pero nos aferramos a líderes egoístas que sólo buscan prebendas y cuotas de poder, y crean conflictos para mejor manejar las masas.

Donde hay diferencias de temperamento, opinión, ideales, valores e intereses, es forzoso que haya conflictos. Los hay en la vida personal, matrimonial, política, económica, nacional e ideológica. Pero el conflicto lo podemos hacer destructivo o constructivo, y generalmente nuestros líderes lo convierten en destructivos pues se consideran infalibles, siempre creen que tienen la razón y lo único que demuestran es estrechez mental. Así no hay posibilidad de diálogo, ni de comprensión, menos de aprendizaje.

Nuestros líderes deberían afrontar las situaciones conflictivas con humildad, comprender que somos humanos falibles, incapaces de tener toda la verdad. Y deben reconocer los errores cometidos y enmendarlos con sinceridad y obras que se vean —no sólo con palabras—, en beneficio de un pueblo que ha puesto su confianza en ellos. Es hora de que empiecen a cambiar. El pueblo tiene hambre y necesita trabajo. “Obras son amores y no buenas razones”.

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