Carlos Antonio Mayorga Sacasa
En su artículo “La decadencia moral”, (LA PRENSA, sábado 9 de agosto), la señora Roberta Belli nos da un paseo por las características básicas del ser humano a través de los siglos para caer en la reiterada homofobia de las organizaciones que sustituyen a la Liga de la Decencia y la Fraternidad de la Vela Perpetua. Son testaferros de los sectores radicales de la Iglesia que promueven el discreto encanto de la hipocresía. Sigue vigente la doble moral y la advertencia: haced lo que ellos dicen, mas no hagáis lo que ellos hacen. La línea clara, obvia, imborrable e indivisible debe ser para la exportación, pues en la intimidad se mueve más que la que divide Managua y El Crucero.
Para quienes lucen el blanco inmaculado de día y el tenebroso negro de noche los que deben lapidarse son los que se salen del closet. ¿Estamos preparados para conocer a cada uno de los homosexuales que existen en Nicaragua? Y a los que están en el extranjero, pues sus familias tienen recursos para esconder cualquier vestigio de pecado, con un boleto Managua-Miami. Nuestro himno nacional debería incluir que brille, al igual que la paz, la sinceridad en nuestro cielo.