Irrespeto

Julio Blanco C. El 9 de agosto tuve la oportunidad de presenciar la gala en honor a Managua del Ballet Folclórico Nicaragüense. La calidad del espectáculo fue excelente; uno no puede más que sentirse orgulloso de haber nacido en este bello país repleto de cultura y ricas tradiciones. La nota discordante la dieron unos extranjeros, […]

Julio Blanco C.

El 9 de agosto tuve la oportunidad de presenciar la gala en honor a Managua del Ballet Folclórico Nicaragüense. La calidad del espectáculo fue excelente; uno no puede más que sentirse orgulloso de haber nacido en este bello país repleto de cultura y ricas tradiciones.

La nota discordante la dieron unos extranjeros, norteamericanos y europeos, que se presentaron al teatro con los mismos harapos con los que se les suele ver por las calles de Managua o Granada. Es cierto que cada quien tiene derecho de vestirse como quiera, pero hay ciertas ocasiones y lugares que merecen respeto y consideración.

El Teatro Ruben Darío es el mayor templo de la cultura nacional. Un nicaragüense que se presente en short, sandalias y vetusta camiseta no podría entrar a un teatro en Londres, París o Nueva York. No se trata de ahuyentar a los turistas sino de enseñarles que no se puede andar por el mundo casi como indigentes, porque hay ciertos sitios que ameritan que se desempolve un par de zapatos, una camisa y una falda o pantalón, de preferencia lavados y planchados. Aunque les dé alergia debido a la falta de uso.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí