Lic. Betty Sandoval Avellán
¡Dios bendiga al doctor Arnoldo Alemán! No puedo abrazarlo y las palabras resultan vanas ante el dolor. Por ello le recuerdo que no cae una hoja del árbol sin que Dios lo permita y que todos nos vamos cuando Él lo dispone. A ellos ya no puede hacerles daño el odio y la maldad y gracias a su sufrimiento se acerca cada vez más a Cristo, crucificado también por la perversidad humana. Repito: ¡Dios lo bendiga!