- Representantes del sector aseguran que se están consumiendo 26 mil quintales menos de harina, por
noticias que vinculan al bromato de potasio con el cáncer
Mario José Moncada [email protected]
La industria panificadora de Nicaragua ha bajado sus ventas en un 25 por ciento, tras la publicación de algunas informaciones periodísticas que vinculan al bromato de potasio utilizado como aditivo en la harina, con el cáncer.
El Presidente de la Comisión Nacional de la Industria Panificadora, Ermis Morales, aseguró que mensualmente en todo el país se utilizan 140 mil quintales de harina, pero ahora se están dejando de trabajar 26 mil quintales menos, lo cual está impactando en los ingresos de al menos 600 panaderías que se estiman existen a nivel nacional.
El bromato de potasio es un aditivo usado en la harina, el cual “ha sido utilizado por unos 80 años y manejado adecuadamente desaparece durante la etapa de horneo, convirtiéndose en un compuesto inerte e inofensivo en el producto terminado”, aseguró el propietario de la panadería La Baguette, Jorge Simán.
Sostuvo que las normas del código alimentario en Centroamérica permite 50 miligramos de bromato de potasio por cada kilogramo de harina de trigo fortificada, y que la Administración de Alimentos y Medicinas del Departamento de Salud de Estados Unidos, autoriza el uso de dicho aditivo.
No obstante, admitió que la Unión Europa no ha prohibido su uso.
Sin embargo, reiteró que estudios norteamericanos practicados en las diferentes etapas de la elaboración del pan, han encontrado únicamente el 46 por ciento del aditivo utilizado después de la etapa de amasado, el 33 por ciento luego de la fermentación y que en el producto terminado no se detectó ningún residuo.
INDE EN DEFENSA
Ayer durante una conferencia de prensa, la Presidenta del Instituto Nicaragüense de Desarrollo (Inde), Deyanira Argüello, defendió la inocuidad del pan y a la industria del sector, que según dijo “está siendo afectada terriblemente con estas noticias”.
“Es parte de la misión del Inde defender los intereses económicos y sociales de sus miembros y de las diferentes estructuras del sector privado, al mismo tiempo que promovemos el desarrollo de la pequeña y mediana empresa, representada en nuestros amigos panaderos”, sostuvo Argüello.
Los panaderos y los representantes del sector privado instaron al Ministerio de Salud (Minsa) así como al Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (Mific) a pronunciarse sobre el asunto, para que los panaderos no sigan sufriendo las consecuencias de lo que llamaron “una campaña de desinformación con intereses creados”.