Frutas y quesos nicas a competir en EE.UU.

En la sexta ronda de negociación, Nicaragua logró avances en la apertura de productos agrícolas no tradicionales Mario José Moncada y Giselle Alemá[email protected] La apertura del mercado estadounidense a la pitahaya nicaragüense en el marco del Tratado de Libre Comercio (Cafta, por sus siglas en inglés) provocará un efecto dominó positivo para que dicho producto […]

  • En la sexta ronda de negociación, Nicaragua logró avances en la apertura de productos agrícolas no tradicionales

Mario José Moncada y Giselle Alemá[email protected]

La apertura del mercado estadounidense a la pitahaya nicaragüense en el marco del Tratado de Libre Comercio (Cafta, por sus siglas en inglés) provocará un efecto dominó positivo para que dicho producto vuelva a tener presencia en los mercados de Canadá y Europa, además de Estados Unidos.

Roberto Brenes, gerente general de la Asociación de Productores y Exportadores de Productos No Tradicionales (Apenn), valoró que durante la sexta ronda de negociaciones del Cafta que tuvo lugar la semana pasada en la ciudad de Nueva Orleans, Nicaragua obtuvo “uno de sus mayores triunfos en la parte agropecuaria”.

“La entrada al mercado estadounidense de la pitahaya, el queso y la papaya hawaiana, sin duda alguna tendrán un buen impacto en la economía nicaraguense”, reiteró.

En el caso concreto de la pitahaya, dijo que la apertura del mercado permitirá reactivar las 1,500 manzanas que se tienen cultivadas en el país, así como el reinicio de la exportaciones de la fruta fresca a Europa y Canadá, usando como puente a Estados Unidos.

Brenes explicó que hasta 1996 la pitahaya como fruta fresca se estaba exportando a Europa y Canadá, utilizando los vuelos directos que hacia esos destinos tenía en ese entonces la línea aérea Iberia, el medio en que se transportaba el producto.

Pero posteriormente “cuando se perdió esa facilidad, cuando Iberia suspendió sus vuelos, ya no pudimos seguir exportando por falta de transporte adecuado”, explicó.

Ahora que Estados Unidos ha decidido abrir las puertas a la pitahaya en el marco del Cafta, “automáticamente significa que podemos exportar a Europa y Canadá, porque vamos a tener vías de acceso”.

En tono positivo, Brenes sostuvo que con certeza podía afirmar que las 1,500 manzanas de pitahaya actualmente cultivadas “van a ser pocas para la demanda que se va a generar”.

Refirió que la pitahaya nicaragüense puede obtener buenos precios de hasta un dólar por cada fruta y de 1.64 dólares el kilo de pulpa congelada.

A CENTROAMÉRICA

El gerente de Apenn dijo que hay que hay que reconocer que Nicaragua es el único país que puede y tiene la capacidad de exportar pitahaya roja, porque la pitahaya amarilla la producen en México, Colombia e Israel.

La diferencia del potencial de la pitahaya roja es que puede ser utilizada no sólo como alimento, sino como elemento decorativo e incluso como colorante por su intenso color.

Como fruta fresca la pitahaya nica actualmente se exporta principalmente a Costa Rica y Honduras, y como pulpa congelada en menores cantidades a Estados Unidos.

PITAHAYEROS INSEGUROS

Luego de que en la sexta ronda de negociación del Cafta, Estados Unidos anunciara la apertura de ese mercado a la pitahaya nica, los productores de dicho sector manifestaron la necesidad de que el gobierno garantice los canales de comercialización.

Los productores aseguraron que en años anteriores ya se han impulsado, sin éxito, iniciativas para exportar no sólo a Estados Unidos, sino también a Bélgica y Canadá. Sin embargo, un juego de intereses que en poco benefició a los campesinos causó que el proyecto se fuera a pique.

“El problema estaba en que los intermediarios nos compraban la pitahaya para exportación tan sólo tres centavos (de córdoba) más cara. Esto no significaba una gran diferencia en cuanto a las ganancias por lo que muchos decidieron garantizarse estabilidad en el mercado local”, expresó René López.

Según López, debido al bajo precio con que se comercializa la pitahaya, los productores enfrentan grandes limitantes para garantizar la calidad del producto.

“Para ser exportable, cualquier siembra necesita de asistencia técnica, limpieza de cultivos, control de plagas y compra de fertilizantes, pero esto no sólo garantiza inocuidad, sino también incrementa los costos de producción y no todos podemos pagarlos”, dijo López.

Para César Obando, el único beneficio que se obtuvo con las incipientes exportaciones anteriores, fue el hecho de descongestionar el mercado y mantener el precio del fruto.

“Una vez que la pitahaya se encuentra en abundancia, (por ser un producto perecedero) debe venderse rápidamente y las compras para exportación servían para mantener el precio en el mercado nacional”.

VER TAMBIÉN:

La pequeña gigante

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí