Los devotos de Santo Domingo bailaron sin descanso durante la procesión de ayer. (LA PRENSA/U. MOLINA)

Policía lidió con los “bolos” en procesión

Benjamín Blanco [email protected] Miles de personas en avanzado estado de ebriedad predominaron otra vez en la procesión de Santo Domingo de Guzmán, sobrepasando la capacidad de la Policía para controlar a quienes alteraban el orden. Los esfuerzos de centenares de agentes de la Policía Nacional por mantener el orden, fueron evidentes pero insuficientes, mientras la […]

Benjamín Blanco [email protected]

Miles de personas en avanzado estado de ebriedad predominaron otra vez en la procesión de Santo Domingo de Guzmán, sobrepasando la capacidad de la Policía para controlar a quienes alteraban el orden.

Los esfuerzos de centenares de agentes de la Policía Nacional por mantener el orden, fueron evidentes pero insuficientes, mientras la multitud de devotos acompañaba a la imagen diminuta que cada primero de agosto deja su santuario en Las Sierritas y visita Managua por diez días.

“No podríamos darnos abasto para llevarnos preso a todos estos borrachos que alteran el orden… te imaginás, no terminaríamos de trasladarlos a las estaciones (de Policía), es demasiado, la gente toma sin control hasta caer perdida”, comentó un oficial de la Estación Cinco de Policía, quien trataba de poner orden en una de las tantas riñas tumultuarias que ocurrieron ayer.

MAYORDOMO EN CARRETA

Con una camisa de colores vistosos y en inglés los nombres de los mares y océanos de la tierra, el Alcalde de Managua, Herty Lewites, viajó unos tres kilómetros sobre una carreta jalada por bueyes, acompañado por el delegado del Distrito Dos, Héctor Gatica.

El viaje en carreta del Alcalde comenzó en el sector de La Ermita, a pocos metros de la iglesia de donde sale la imagen de Santo Domingo, y culminó en la tarima que instaló la Alcaldía de Managua, al sur de la Rotonda Jean Paul Genie.

“Esta tradición de venir en carreta, es una de las tantas tradiciones que se han perdido en estas fiestas desde hace cuarenta años, pero nosotros la queremos rescatar, así como el saludo de los caballistas a la imagen y la elección de la reina que hacen los mismos caballistas en las carreras de cintas”, dijo Lewites, mayordomo de las festividades.

Aparte de los ebrios, en la procesión de Santo Domingo, hubo muchos promesantes y tradicionalistas que bailaron hasta el cansancio con la música de “chicheros” (banda filarmónica), con gran fervor religioso y agradecimiento por favores que han recibido del santo.

PAGÓ MILAGRO

Cuando este niño estaba recién nacido se me cayó de la cama y yo le pedí a Santo Domingo que no me le pasara nada malo y así fue, por eso vengo a pagar ese milagro que recibí”, dijo Estela Aguirre, quien zangoloteaba sobre sus hombros a un bebé de unos seis meses de nacido.

La imagen de “Minguito”, que viaja en un pedestal cargado por 16 hombres, llegó al Gancho de Caminos a las cuatro de la tarde, de donde la llevaron en una carroza, que simula un barco, a la Iglesia de Santo Domingo, en las ruinas de la vieja Managua.

EL DESAIRE

Ninguno de los precandidatos a la Alcaldía de Managua quiso acompañar al Alcalde de Managua, Herty Lewites, en la tarima que mandó a colocar para recibir a personalidades de la política nacional.

El presidente Enrique Bolaños llegó a la tarima antes de las diez de la mañana y después de 40 minutos, antes que llegara Lewites, se retiró diciendo que iría a descansar a la playa.

“Lo quería saludar, qué lástima que no tuve la oportunidad de saludarlo”, comentó Lewites cuando llegó a la tarima y supo que Bolaños se había ido diez minutos antes.

Lewites había invitado a estar en la tarima a los precandidatos a la Alcaldía de Managua: William Báez Sacasa, Evertz Cárcamo, Dionisio Marenco y Pedro Joaquín Chamorro Barrios. Pero ni Marenco llegó, a pesar de ser de su mismo partido, el Frente Sandinista.

Y le pidieron no invitar subir a nadie al barco del Santo. William Báez dijo: “Sí, a mí me invitaron, pero no quise ir porque andaba montado en mi caballo”.

Evertz Cárcamo, otro precandidato por el partido sandinista, comentó: “Me interesaba más estar en la fiesta popular que en una reunión política”.

Lewites minimizó el desaire y dijo que él no apoya la candidatura de ninguno de los que hasta hoy han manifestado su deseo de ser Alcalde de Managua. “Ni a mi madre que fuera candidata ahorita la apoyo”, afirmó.

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