- Se encuentran de gira por Italia, donde buscan 360 mil dólares para la construcción del Conservatorio de Música de Chinandega. La campaña es apoyada por Luciano Pavarotti, el grupo Maná y Laura Pausini
Carol MunguíaCorresponsal / [email protected]
Los 18 integrantes del Coro Getsemaní, agotan la agenda en Europa. Acompañados del padre Marco Dessys, recorren arenas, teatros y estadios donde conquistan el corazón de los donantes y establecen “contactos mágicos” que abren las puertas de la ayuda para la niñez de Chinandega.
Es una gran labor. El padre Marco define que es la propia espiritualidad del grupo, afecto y talento que llegan al corazón y despiertan diferentes sentimientos especialmente de solidaridad con los desvalidos.
Desde Italia, donde se encuentra, el Coro Getsemaní participa activamente en un nuevo proyecto: completar 300 mil euros (360 mil dólares) para la construcción de la escuela Conservatorio de Música, campaña a la que se unieron favorablemente la Alcaldía de la ciudad de Correggio y el organismo Rock No War.
La iniciativa goza también del beneplácito de los grupos artísticos que coincidentemente han compartido escenario con el coro, entre ellos Luciano Pavarotti, el grupo Maná y la cantante Laura Pausinni, así como la fábrica de papel Piña, entre los cuales se comprometieron a recoger 212 mil dólares para el proyecto de la escuela de música para los niños que tengan vocación al canto y a los instrumentos musicales. Todo esto es parte del complejo de protección para los menores que cubre Betania y apoyados por la fundación Chinandega 2001.
El proyecto educativo ya se encuentra en su fase inicial y se estima que ha avanzado en un 25 por ciento.
El padre Marco hizo reconocimiento a la labor de estos buenos hijos de Chinandega que dignamente han representado a nuestro país y extiende las gracias a las embajadas de Estados Unidos e Italia, como a Migración y Extranjería, por haber facilitado los trámites migratorios y permanencia en estos países, en donde fueron acogidos y aplaudidos por llevar la cultura nicaragüense, transmitir las tristezas y necesidades por la que atraviesan los niños de Chinandega y han recibido la respuesta de los pueblos que les han admirado.
La gira termina en noviembre, pero el esfuerzo de los muchachos sigue, esta vez para continuar su preparación académica en el Colegio Paulo VI de Chinandega. “Son jóvenes que no viven privilegiadamente, pues a su regreso recuperan el tiempo y nivelan su escolaridad, haciendo la misma vida de dificultades que el resto de los chinandeganos”.
“La música y la educación los rescata de un infeliz futuro y esta experiencia les prepara para ser hombres con alto espíritu de servicio”, comenta el padre Marco.
NOBLES HIJOS DE CHINANDEGA
Estos niños entre los nueve y 14 años, dejan sus historias de marginación y pobreza para completar la gira.
En su viaje reciben el cariño de grandes personalidades europeas que se identifican con su causa y, hoy por hoy, su trayectoria va extendiéndose, mientras se presentan en estadios para entonar el Himno de Italia, armonizan homilías en iglesias y comparten sala con artistas que les ofrecen su ayuda al conocer su noble causa a favor de los niños pobres.
Son músicos, cantantes y bailarines. Son un buen grupo, pero ya otros les esperan para reemplazarles en la edad adolescente y tienen un porvenir prometedor, porque cultivaron un gran sentido de responsabilidad, un espíritu de servicio y gran sensibilidad humana.
El Coro Getsemaní nos ha representado en varios Estados de Estados Unidos, México, Europa y armonizado durante importantes eventos nacionales y visita de personalidades en occidente de Nicaragua, son los pequeños y nobles hijos de Chinandega, guiados por un sacerdote italiano extraordinario, al que Chinandega le debe muchas obras de beneficio social.