- De pies y manos fue atada en uno de los cuartos de la vivienda por tres sujetos que, haciéndose pasar como trabajadores de Enel, penetraron al inmueble
Luis Alemán [email protected]
Tres elementos penetraron a una vivienda y dejaron amarrada de pies y manos y amordazada a la empleada doméstica durante un robo en el barrio Batahola Sur.
Los delincuentes empacaron gran cantidad de ropa y otros artículos, pero no pudieron llevárselos porque fueron descubiertos por los vecinos que los hicieron huir, siguiéndolos por unos callejones con intención de lincharlos.
Los hechos ocurrieron de la Nicalit, dos cuadras al norte y tres abajo, en la vivienda de la señora María Dolores Ruiz, que al momento del incidente se encontraba en su trabajo, en la Universidad Nacional Agraria.
En la casa sólo se encontraba la empleada de nombre Ana María González Gaitán, que fue encontrada aún atada a un sofá, dentro de uno de los cuartos de la vivienda, tras ser amenazada de muerte por lod delincuentes.
EMPLEADOS DE NERL
Según González Gaitán, cerca de las 10:30 a.m. de ayer miércoles, ella se encontraba sola en la casa, realizando sus labores como empleada, cuando a la puerta se acercaron tres hombres que “dijeron que eran empleados de Enel”.
“Ellos me pidieron que les enseñara los últimos recibos, que había un reclamo y que llegaban a revisar, yo los dejé pasar y cuando me dirigí a buscar los recibos, me pusieron unos cuchillos”, relató la mujer que temblaba de nervios por el susto vívido.
“Me llevaron hasta el cuarto, uno de ellos me pasaba el cuchillo en el pecho y me decía que si gritaba me mataría”, relató la mujer quien aseguró que un segundo hombre la ataba al sillón.
Un tercer tipo, cuyas características no pudo describir, registraba los roperos “poniendo la casa patas arribas”, aseguró.
Luego, dos de los delincuentes utilizando un plástico negro como bolsa, cargaron ropa y otros artículos, mientras también metían un televisor dentro de una caja de cartón.
La bulla que armó la gente que se aglomero frente a la casa, llamó la atención de los sujetos que intentaron escapar por una puerta, pero luego lo hicieron saltando unos muros, dejando empacada la ropa y un televisor. Mientras, la empleada quedaba atada de pies y manos; y con una mordaza en los ojos.
LOS DESCUBREN
Una vecina, cuyo nombre no quiso brindar, afirmó que por casualidad llegó a la casa, cuando vio que algo raro estaba pasando, poniendo en sobreaviso al resto de vecinos que inmediatamente les impidieron la salida por la puerta de enfrente.
Mientras tanto, un joven que vive al lado derecho de la vivienda asaltada, se subió a un muro y pudo observar que los tipos estaban amenazando a la empleada dentro del cuarto.
“Él gritó que ahí estaban los ladrones y como la gente estaba en la puerta, los hombres no pudieron salir, por lo que saltaron un muro, escapando por uno de los callejones donde los esperaba un carro”, relató Sonia Arauz, quien aseguró que los vecinos dieron persecución a los ladrones, pero no pudieron darles alcance.
CARRO SOSPECHOSO
Al parecer, los delincuentes se movilizaban en un vehículo, cuyas características no pudieron ser detalladas. Según González Gaitán, los ladrones cuando registraban la casa, comentaban entre sí, sobre un carro donde trasladarían las cosas.