Miriam Fonseca, funcionaria de la Cancillería nicaragüense, entrega las cenizas de Mercedes Guido, a dos de sus hijos. (LA PRENSA/O. Valenzuela)

Llegan cenizas de indocumentada

Elízabeth Romero [email protected] Hace más de un año, Mercedes Guido Lorente salió rumbo a Estados Unidos en busca del sueño americano. Estaba segura que no habría riesgo, pues en determinado momento el vagón en que sería conducida se abriría y cruzaría la frontera del país del Norte. Pero sus cálculos fallaron y su familia no […]

Elízabeth Romero [email protected]

Hace más de un año, Mercedes Guido Lorente salió rumbo a Estados Unidos en busca del sueño americano. Estaba segura que no habría riesgo, pues en determinado momento el vagón en que sería conducida se abriría y cruzaría la frontera del país del Norte.

Pero sus cálculos fallaron y su familia no la volvió a ver más, murió asfixiada en uno de los vagones. Ayer sus restos cremados fueron repatriados por la Cancillería de la República.

En una pequeña ceremonia en la Cancillería de la República, la madre e hijos de Guido Lorente, recibieron la pequeña caja de cartón que contenían las cenizas de la nicaragüense que estaba entre los 11 indocumentados encontrados el 14 de octubre del 2002 en un vagón de ferrocarril, donde perecieron asfixiados en Iowa, Estados Unidos.

Tras el dramático ejemplo de su progenitora, Rosa Vanegas Guido, hizo un llamado desgarrador a otros nacionales que intentan cruzar de forma ilegal el territorio estadounidense.

“¡Qué no lo hagan!”, suplicó la muchacha, porque “no es seguro que van a llegar, sé que lo hacen por una mejoría, mejor que estén luchando aquí, cómo sea, pero que no se vayan”, sostuvo Vanegas Guido.

Momentos antes de recibir las cenizas de su hija, Ana Lorente sufrió un desmayo impresionada por la tragedia que envuelve a la familia desde el año pasado y que culminará con el sepelio de los restos mortales el domingo en Masaya.

“Yo le dije, mirá Mercedes, este tercer viaje puede ser el último de tu vida”, manifestó su amiga Martha Padilla, quien recordó que Guido se fue motivada por un coyote de Guatemala, identificado como Marvin.

Padilla aseguró que el guatemalteco manipula a muchos nicas para que ingresen al tráfico de ilegales.

Los primeros viajes los hizo Guido a inicios del año pasado, porque realizaría tres seguidos en el mismo año. Ése sería el último. “A ella sólo la iban a trasladar a Estados Unidos”, recordó su amiga.

La intención era que Guido llegara hasta Houston. Los trasladarían de Guatemala a México y posteriormente a Houston.

Aunque iba con un grupo de coyotes, según la amiga, cada quien iba entregando e iba deslindando responsabilidades. Ella no se llevó a nadie.

“Ella me dijo tené fe en Dios, que es quien va a estar conmigo… llegamos hasta determinado lugar y nos abren el vagón”, habría dicho Guido a su amiga. Le explicó que tendría que viajar siete horas de viaje “apiñadas” para pasar a los ilegales.

“Yo necesito ayudarle a mis hijas, una está botada en Guatemala, otra en Bluefields, todas están disgregadas porque no he podido comprar una casa y recoger a todos mis hijos”, fueron las últimas palabras que escuchó Padilla de su amiga Mercedes.

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