Mario José Moncada [email protected]
Las tasas de interés bancarias que se cobran en el país están consideradas como las más altas de Centroamérica junto a las de Costa Rica. Los banqueros refieren que el llamado Riesgo País, sumado al encaje legal que deben depositar en el Banco Central de Nicaragua, e incluso los pleitos de los políticos, son algunas de las razones para que los préstamos sean costosos.
Querer conseguir un préstamo bancario en Nicaragua a bajos intereses es estar soñando, sobre todo en un país donde las tasas se ven influenciadas por factores que van desde la conducta de la clase política hasta las meramente económicas, como el encaje legal que las entidades financieras tienen que entregar por ley en el Banco Central de Nicaragua (BCN), para garantizar los depósitos de los ahorrantes ante una eventual crisis bancaria.
Representantes del Sistema Financiero Nacional (SFN), funcionarios del BCN, economistas y dirigentes de los sectores productivos, admiten que los intereses promedios de hasta el 18.5 por ciento que actualmente cobran los bancos por un determinado préstamo, son de los más altos en Centroamérica.
El director ejecutivo de Banco Uno y ex presidente de la Asociación de Bancos Privados de Nicaragua (Asobanp), Adolfo Argüello, refirió por ejemplo que en El Salvador “la tasa es la mitad o la tercera parte de la que es Nicaragua”; es decir cerca del ocho por ciento anual según las cifras del economista Néstor Avendaño.
“Concordamos que el crédito en Nicaragua es muy alto y tenemos que continuar profundizando en este tipo de análisis, para ver cómo lo reducimos”, dijo Argüello, tras referir que los intereses que se cobran a nivel nacional no obedecen un esquema con el cual quieran operar los seis bancos que forman parte del SFN, sino a múltiples factores tanto políticos, como económicos e incluso judiciales.
EL ENCAJE LEGAL
El economista Avendaño detalló que los seis bancos del país tienen una tasa promedio activa ( préstamos), por el orden del 18 por ciento; y una pasiva (depósitos o cuentas de ahorro), equivalente al 5.6 por ciento.
Según su análisis, el Banco Uno y el Banco de Finanzas (BDF) son los dos bancos que están por encima del promedio de las tasas de interés para los préstamos al cobrar 22.9 por ciento y 20.7 por ciento, respectivamente.
Pero al mismo tiempo el Banco Uno y el Banco de la Producción (Banpro) se destacan por ser las dos entidades que pagan mejores intereses para las cuentas de ahorros: 6.1 y 6.6 por ciento, en el orden.
Avendaño explicó que los bancos tienen varias razones para cobrar tales tasas de interés, entre ellas una relacionada a la política monetaria del BCN: el encaje legal.
“En Nicaragua existe una elevada tasa de encaje legal, es decir la proporción de los depósitos que los banqueros están obligados por ley a llevar al BCN, lo cual se hace para garantizar los depósitos de los ahorrantes”, explicó.
Avendaño refirió que el encaje legal equivale al 19.25 por ciento de los depósitos totales tanto en córdobas como en dólares, y su principal característica es que se trata de una tasa cuyo gran porcentaje “no genera intereses”.
“Recordemos que los banqueros pagan intereses a sus depositantes sobre esos recursos que están llevando al BCN, donde permanecen ociosos, y para no perder tienen que elevar la tasa activa a un prestatario”, explicó.
En efecto, el gerente general del Banco de Crédito Centroamericano (Bancentro), Carlos Briceño, confirmó que todos los bancos están obligados a mantener en las arcas del BCN el 19.25 por ciento de los depósitos como encaje legal. De ese total, el 16 por ciento no devenga interés alguno, y el restante 3.25 por ciento recibe un interés “del uno por ciento”.
“Esto representa un costo adicional que forma parte de la estructura de la tasa activa”, sostuvo Briceño.
Según el más reciente informe de marzo pasado de la Superintendencia de Bancos (SIB), los depósitos en el SFN equivalían a 24,631 millones de córdobas, de los cuales 17,794 millones estaban en dólares y 6,836 millones en córdobas.
En ese sentido, el encaje legal en córdobas representa 1,069 millones de córdobas, y 3,046 millones el encaje en dólares.
EL RIESGO PAÍS
Avendaño también dijo que los gastos administrativos en los que incurren los bancos, también influyen en gran medida en las tasas de interés.
Reconoció que los banqueros han hecho grandes esfuerzos para bajar del 70 al 50 por ciento su gastos administrativos en proporción a sus resultados operativos brutos.
“Los banqueros han hecho un esfuerzo extraordinario en disminuir esos gastos administrativos, pero ese porcentaje del 50 por ciento que aún tienen, con toda franqueza sigue siendo alto pues no debe pasar del 35 por ciento. Hay que aplaudir lo que están haciendo, pero hay que seguir aconsejándolos que deben continuar reduciendo esos gastos”, dijo.
El asunto, según indicó, es que esos gastos administrativos se financian de la diferencia que resulta de la tasas que se cobran sobre los préstamos y las que devengan las cuentas bancarias.
“En el mercado local de todo el SFN, esa diferencia es de 9.4 por ciento, lo cual es exagerado”, consideró Avedaño, al referir que dicho margen en otros países que no precisó, puede andar por el seis por ciento.
Avendaño mencionó un último factor que los representantes del SFN traen a colación regularmente de manera acertada, para referirse a las altas tasas bancarias que se cobran en Nicaragua: el llamado Riesgo País, que incluye riesgos económicos y políticos.
“En Nicaragua evidentemente tenemos riesgos políticos, como la conducta de enfrentamiento y confrontación de los líderes políticos”, dijo.
Por ejemplo, se lanzó a formular una hipótesis en el sentido que si el ex presidente Arnoldo Alemán eventualmente quedara libre de las acusaciones que en su contra ha formulado la administración del Presidente de la República, Enrique Bolaños, “creo que el doctor Alemán saldría a combatir al ingeniero Bolaños”.
Avendaño compartió la posición del director ejecutivo de Banco Uno, Adolfo Argüello, en el sentido que el Poder Judicial debe garantizar la seguridad jurídica en Nicaragua, lo cual trae confianza y estabilidad al capital.
“En Nicaragua ciertamente existe una inseguridad jurídica. La certidumbre jurídica la debe dar el Poder Judicial para poyar y fomentar el crecimiento y desarrollo económico del país”, insistió el economista.
MINIMIZANDO EL RIESGO
“La falta de un sistema judicial que aún no funciona eficientemente mantiene las tasas altas”, dijo Argüello, al tiempo que también agregó que otra razón para tal situación se concentra también en “las dificultades de cobro en Nicaragua”.
Sin precisar cifras, Argüello sostuvo que en Nicaragua “hay que tirar a pérdida bien rápido los préstamos, porque las esperanzas —aunque siempre se trabaja en ellas— muchas veces son difíciles, entonces eso se refleja en la tasa que se le cobra al usuario”.
Argüello refirió que para minimizar el riesgo Banco Uno ha optado por colocar el dinero de los depositantes en el mayor número de personas, manteniendo al mismo tiempo un alto nivel de capital en relación al tamaño de la institución.
Según el economista Avendaño, el Banco Uno tiene 170 mil prestatarios, es decir poco más de la mitad de los 350 mil que existen a nivel nacional; seguido por el Banco de la Producción (Banpro) con 72 mil y el Banco de América Central (BAC) con 63 mil.
“Hemos buscado cómo colocarle dinero a la gente de una manera que sea eficiente, minimizando el costo de una infraestructura que es cara y que hay que cargársela a los clientes”, dijo Argüello, al participar en la presentación de la clasificación de la banca nacional, donde Banco Uno, el BAC y el Banco de Crédito Centroamericano (Bancentro), figuraron como los más competitivos del país.
DÉFICIT FISCAL APORTA SU GRANO
Para Eduardo Duque Estrada, vicegerente general de Sucursales y Mercadeo del Banpro, la abundancia o no del dinero también influye en su precio, o en su interés que es lo mismo.
“Si es abundante (el dinero) la tasa de interés es baja, y si es escaso la tasa será alta. Como en Nicaragua el Gobierno mantiene un déficit fiscal, es decir gasta más de lo que recibe en impuesto, y lo financia con dinero interno pidiendo prestado, causa que la demanda por el crédito se eleve y mantenga las tasas altas”, explicó.
El Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP), detalló en un informe que publicó en su portal electrónico oficial, que el Presupuesto General de la República para el 2003 ronda los 13,753 millones de córdobas, pero que tiene un déficit por el orden de los 4,266 millones de córdobas que será cubierto con financiamiento externo e interno.
Duque Estrada también recordó que Nicaragua es un país “con un pasado económico oscuro”, dominado por devaluaciones e irresponsabilidades fiscales y financieras, debido a lo cual desde la reactivación de la banca comercial en 1990 ésta ha tenido que pagar tasas pasivas relativamente altas para poder “convencer” al ahorrante que mantenga su dinero en Nicaragua.
“Los Bancos de Nicaragua pagan un ‘premium’ a los depositantes por tener su dinero en este país. Al pagar tasas altas pasivas, hay que cobrar tasas más altas activas”, argumentó el representante de Banpro.
Carlos Briceño, gerente general del Bancentro, coincidió con Duque Estrada al decir que desde 1990 los bancos han tenido que pagar a los ahorrantes tasas de interés pasivas “por encima de las que se ofrecen en el mercado internacional”. “El propósito fue desde su inicio captar recursos que estaban depositados en el exterior, principalmente de los nicaragüenses”, sostuvo.
A su juicio, “estas tasas pasivas constituyen el costo principal de los fondos con los que opera la banca comercial y tienen un peso muy importante en la conformación de la tasa activa o de préstamos”.
5.2 millones de habitantes tiene Nicaragua.
2.3 millones de ellos son pobres, es decir el 45.8 por ciento de la población total.
506,897 depositantes tiene el Sistema Financiero Nacional, entre personas naturales y jurídicas.
350,451 son prestatarios.
EL GRUESO DE LOS PRÉSTAMOS
Datos de la Superintendencia de Bancos (SIB) refieren que, hasta marzo pasado según su último informe, la cartera crediticia del Sistema Financiero Nacional (SFN) equivalía en moneda nacional a 1,987.9 millones de córdobas, y en moneda extranjera a 637.8 millones de dólares, concentrados mayormente en préstamos personales y comerciales.