- “En el Bancafé nadie se robó un centavo”, asegura tajante Francisco Mayorga Balladares, tras salir de la cárcel luego que por segunda ocasión, un jurado lo declarara inocente, tras dos años y cinco meses de prisión. Sin dinero en el bolsillo, pero con muchas deudas, se dice preocupado por el país y se niega a dar detalles de quienes estuvieron involucrados en la quiebra del Banco del Café, “para no echarle más leña al fuego”.
Ary Neil Pantoja [email protected]
A falta de una vivienda propia o de algún familiar se vio obligado a citarnos en la casa de una amiga de su mamá. A las 3:00 de la tarde la entrevista comenzó en el corredor trasero de una pequeña casa de Residencial El Dorado, en la que se hospeda “mientras consigo algo”, nos comenta el ex banquero Francisco Mayorga Balladares, quien a sus 54 años asegura sentirse aún “chavalón”.
Con su característico atuendo blanco y un sentido del humor poco común, nos dice que sus primeras 24 horas en libertad las destinó a visitar la imagen de la Sangre de Cristo, en la Catedral Metropolitana de Managua, para luego dirigirse al Restaurante Los Ranchos, donde acostumbraba almorzar en sus tiempos de Ppresidente del Banco Central de Nicaragua.
“El mesero me preguntó: ¿Lo de siempre doctor Mayorga? Le respondí que sí y me llevó un trago de Centenario (Flor de Caña) con hielo y limón en un vaso grande, que era lo que yo acostumbraba a tomar cuando llegaba. Después nos fuimos a la Casa de Los Mejía Godoy y hoy (domingo) fui al aeropuerto a dejar a mis hermanos, porque tienen que amanecer trabajando (ayer lunes). En el aeropuerto me saludó mucha gente y me sentí feliz”, expresa Mayorga.
“Cuando uno sale de la cárcel no sabe cómo va a actuar la gente respecto a uno, pero después de haber pasado este proceso sigo siendo el mismo y a pesar de que los que me perseguían trataban de destruirme, no lo lograron, no lograron doblarme el brazo. No me pudieron destruir (…)”.
¿Quiénes son esas personas que intentaron destruirlo?
Yo creo en el perdón y el olvido. No creo que para mí tenga mucho propósito estar hurgando en las cosas del pasado. He visto que muchas de las personas que me hicieron daño han sufrido mucho. He visto que han ocurrido cosas terribles en las vidas de varios de ellos.
¿Por ejemplo el doctor Arnoldo Alemán?
Por ejemplo el doctor Sabino Hernández, quien tenía una carrera judicial brillante y luego le ocurrió un episodio muy desagradable y la Corte (Suprema de Justicia) lo sancionó. Pero yo no quiero hablar de ellos, porque en mi corazón, el último día de cárcel, en el momento de la oración recibí la gracia del perdón. Yo siento que el Espíritu Santo me sacó del corazón cualquier sentimiento de resentimiento y de disgusto. No me interesa recordar cosas del pasado.
Me pueden haber quitado mi Banco del Café, puedo haber perdido mi capital, quedé en la calle pero no me pudieron destruir.
Usted siempre dijo que detrás de la quiebra del Bancafé estaba gente poderosa, incluso funcionarios del gobierno. ¿El doctor Alemán era uno de ellos?
La responsabilidad personal y directa de lo que ocurrió en el Bancafé recae en el Superintendente de Bancos, no porque él haya seguido una directriz política, porque él (Noel Sacasa) lo niega. Si él no obedecía a una directriz política, entonces fueron decisiones personales. Un Superintendente que cierra ocho instituciones financieras en un año y de esos cierres bancarios ya van dos que la Corte Suprema le dice que violó la ley, me parece que es él, el responsable. Yo no digo que el señor Sacasa haya actuado con el propósito de obtener un beneficio personal.
¿A qué cree usted que se debió la quiebra del Bancafé? Usted siempre dijo que habían intereses y que en su momento iba a revelar esos intereses. Ahora es el momento de hacerlo.
El país está muy revuelto ahorita. Hay demasiadas cosas ocurriendo. Hay una gran tormenta sobre Nicaragua y yo no quiero abonar más a esa tormenta. Yo creo que las cosas que ocurrieron han ido saliendo a luz. Pedí a la Contraloría que hiciera una audioría sobre los quiebres bancarios. Noel Sacasa no quería dejarse auditoriar y ahora voy a pedir a la Contraloría que realice una auditoría especial en la quiebra del Banco del Café, para deslindar responsabilidades.
Después de los dos juicios es evidente que en el Bancafé nadie se robó un centavo. Todas las pruebas que presentaron en los juicios eran superfluas, así que nosotros no tuvimos ninguna responsabilidad penal.
Sin el ánimo de perseguir, ni de acusar a don Noel Sacasa, sí creo que él tiene una responsabilidad muy grande en lo que se refiere a las decisiones que él tomó, hayan sido con buenas o con malas intenciones. No puedo cuestionar los motivos de Sacasa, porque por lo que he leído en los periódicos la gente que lo conoció considera que él siempre fue una persona de grandes valores espirituales y lo que puede haber sucedido es que cometió errores muy grandes.
¿Se llevó Noel Sacasa los verdaderos motivos de la quiebra del Bancafé?
Me dijeron que hay una carta que él escribió a los organismos financieros internacionales donde me menciona a mí. Desconozco el contenido de esa carta. Pero esto no es, como dijo LA PRENSA, un rifi rafa entre dos personas. Este es un asunto muy serio. Esto es un asunto de Estado. Esto es el Estado de Nicaragua que tomó, a través de la Superintendencia de Bancos, una serie de decisiones que fueron incorrectas, desacertadas y llevaron al señor Sacasa a intervenir el Banco del Café.
Un año después de intervenido el Banco del Café fue cerrado. Cerró en las manos de la Superintendencia de Bancos, así que si yo no usurpé dinero alguno, si no se me encontró cuentas en ningún banco internacional, entonces creo que corresponde de alguna manera que se deslinden las otras responsabilidades, en este caso de la Superintendencia. Sería bueno que se sepa si fue el Estado el responsable, a través de sus funcionarios, de esta quiebra.
¿Cree usted que revelar interioridades de la quiebra del Bancafé, desestabilizaría al país?
Me parece que el país está trabado, la economía está trabada. Hay una expectativa de que algo más puede pasar, un temor de que algo puede ocurrir en el futuro. Entonces los inversionistas se están dando un compás de espera y la dinámica de la economía se pierde. El gobierno no ha desplegado una política económica destinada a reactivar el sector cafetalero, a promover la ganadería y desarrollar el turismo. El país necesita una dirección económica y una política clara.
Hoy se habla de reformas constitucionales, de una constituyente, de acortar el período presidencial a don Enrique (Bolaños) y eso no ayuda. Saliendo de la cárcel, me siento preocupado ya no por mí, sino por el país y no quiero echarle más leña al fuego.
¿Cree que el entonces presidente Arnoldo Alemán intentó sacarlo del juego bancario, presionado por la competencia?
Salieron varios (del juego). Salió el Banco Mercantil, Interbank, pero también cerraron el Banco Popular que me parece que fue una cosa verdaderamente exagerada de parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM). Eran los designios del FMI, tengo documentos reveladores de los organismos internacionales respecto a que creían que habían demasiados bancos en Nicaragua. Esa era su opinión, pero como ellos son señores y hacen y deshacen, es posible que le impusieron una agenda al gobierno, pero puede haber muchas otras cosas sobre las que no me atrevo a opinar.
Pero no sólo se cerraron esas instituciones bancarias, además del Bancafé, se cerró el Banco Nicaragüense de Industria y Comercio (Banic) y había interés en algún momento de cerrar el BDF (Banco de Finanzas) y querían cerrar el Instituto Nicaragüense de Seguros y Reaseguros (Iniser). Había una urgencia por cerrar instituciones financieras cuando en todas partes del mundo cuando hay problemas en las entidades financieras el gobierno entra en operaciones de salvamento para evitar que el público sufra las enormes pérdidas.
¿Cuánto perdió Francisco Mayorga con la quiebra del Bancafé?
Un millón 600 mil dólares. Perdí todo lo que tenía. No tengo casa, no tengo dinero, ni tarjetas de crédito. Ni cuentas personales porque todas las tenía en el Bancafé.
¿Qué le quedó del Bancafé?
Sonríe, hace un gesto con la mano en señal de algo pequeño y responde: una tacita de café que guardo en un cajón donde tengo las pocas cosas personales que me quedaron.
¿Dicen que las personas cambian cuando han tenido una experiencia cercana a la muerte o cuando salen de prisión. A usted cómo lo cambió la cárcel?
Ahora soy una mejor persona. Aprendí a valorar más a mis amigos y a reconocer a mis verdaderos amigos. La cárcel me cambió espiritualmente. Lo material lo puedo recuperar con trabajo.
Una trayectoria multifacética
A sus 30 años, tras el triunfo de la Revolución Sandinista, Francisco Mayorga Balladares tuvo bajo su responsabilidad el proceso de nacionalización de la banca nicaragüense, proceso que defiende por considerar que “era imprescindible hacerlo”, pues la mayoría de los bancos quedaron en quiebra a causa de la guerra.
“Estaban de moda las nacionalizaciones, igual que ahora están de moda las quiebras bancarias para que luego lleguen los extranjeros a comprarlos a precio de guate mojado”, expresa Mayorga.
Asegura no arrepentirse de su labor de cinco años durante el gobierno sandinista, algunos de los cuales los pasó al lado de Arturo Cruz en el Banco Central de Nicaragua, de donde salió para irse a Estados Unidos a especializarse.
Regresó a Nicaragua y en 1990, tras el triunfo electoral de la presidenta Violeta Barrios de Chamorro, asumió la presidencia del Banco Central, desde cuyo puesto impulsó el “Córdoba Oro” al que puso a la par del dólar. Pese a las críticas que se ganó, Mayorga aún considera que esa reforma monetaria fue exitosa.
Al frente del movimiento Pan y Fuerza, Mayorga se postuló como candidato a la Presidencia de la República en las elecciones de octubre de 1996. Pero ahora asegura no tener ningún interés en la política, aunque no descarta que si se lo solicitan, podría contribuir con asesorías al actual gobierno o a uno futuro.
Pese a insistir en que tiene varias ofertas de trabajo, Mayorga prefirió no entrar en detalles, pero aseguró que ninguna de las ofertas es en el gobierno sino en el sector privado.